El Santo Padre, tras abandonar la Feria de Rímini y pasar por el Arco de Augusto, se dirigió en automóvil a la Catedral de Rímini, dedicada a Santa Colomba, donde, a las 17:24 horas, se reunió con personas enfermas, con discapacidad y de entornos desfavorecidos, atendidas por la Caritas de la ciudad.
Tras el saludo del obispo, S. E. Monseñor Nicolò Anselmi, el Papa pronunció su discurso.
Posteriormente, León XIV se trasladó en automóvil a la Plaza del Puerto para la celebración eucarística.
Publicamos a continuación el saludo que el Papa pronunció durante el encuentro:
Saludo
Queridos hermanos y hermanas,
agradezco al obispo y a Cáritas de Rímini por haber organizado este encuentro con ustedes, y agradezco a cada uno de ustedes por haber respondido a la invitación.
Esta es la Catedral de Rímini, ¡y aquí ustedes están en casa! Sí, porque el Señor Jesús, cuando se encontraba con personas enfermas, con discapacidad o pobres, las acogía y las ponía en el centro, para sanarlas, para devolverles una vida acorde con su dignidad. Así mostraba a todos los signos del amor de Dios, de su infinita misericordia. Y luego, estas personas, sanadas y levantadas por Jesús, a menudo lo seguían y pasaban a formar parte de la comunidad de los discípulos.
Así debemos hacerlo también nosotros: dejarnos sanar por Jesús, dejarnos perdonar, convertirnos, y luego caminar juntos en su Iglesia, la comunidad que Él formó para llevar a todos el Evangelio de su victoria sobre el pecado y la muerte.
Por eso, queridos hermanos y hermanas, les doy las gracias y los animo a seguir siempre al Señor participando activamente en la vida de la Iglesia, en la parroquia, en las asociaciones, en los lugares de acogida y de servicio, donde se aprende y se experimenta que nuestro Padre es grande en amor y que nosotros somos sus hijos y hermanos entre nosotros. A Él nos dirigimos ahora con la oración, esa oración que Jesús nos enseñó, y digamos juntos:
[Padre nuestro…]
[Bendición]