Esta mañana, en el Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre León XIV ha recibido en audiencia a los Dirigentes y al Personal de ITA Airways.
Publicamos a continuación el discurso que el Papa ha dirigido a los presentes en este encuentro:
Discurso del Santo Padre
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
¡La paz esté con ustedes!
¡Buenos días a todos y bienvenidos!
Me complace dar la bienvenida a ustedes, representantes de ITA Airways, junto con una delegación del Grupo Lufthansa.
La historia de los viajes apostólicos de los Papas en avión, a partir de San Pablo VI, está ligada de manera especial a la compañía aérea de bandera italiana, primero Alitalia y ahora ITA Airways. Y yo también, si Dios quiere, tendré ocasión de volver a hacer uso de sus servicios, dentro de veinte días, para el viaje a África.
Mis predecesores y los colaboradores que los acompañaban en los viajes internacionales encontraron en el personal de Alitalia y de ITA, además de profesionales cualificados y expertos, también personas capaces de crear un ambiente sereno, diría casi familiar, donde el respeto se une a la devoción. El encuentro con ustedes me brinda la oportunidad de expresar mi agradecimiento y el de la Santa Sede por este valioso servicio. Confío asimismo en que, en el espíritu de esta consolidada y cordial colaboración, la acogida prestada al Santo Padre, a su séquito y a los periodistas que vuelan con él siga reflejando esa atención y benevolencia particulares que los tiempos en que vivimos hacen cada vez más necesarias.
Los vuelos papales son uno de los símbolos más elocuentes de la misión de los Sucesores de Pedro en la época contemporánea. En particular, en sus viajes apostólicos, el Papa se presenta ante todos como mensajero de paz: sus rutas son lo que siempre deberían ser, es decir, puentes de diálogo, de encuentro y de fraternidad. ¡Los aviones deberían ser siempre portadores de paz, nunca de guerra! Nadie debería temer que del cielo lleguen amenazas de muerte y destrucción. Tras las trágicas experiencias del siglo XX, ¡los bombardeos aéreos deberían haber sido prohibidos para siempre! En cambio -como sabemos- siguen existiendo, y el desarrollo tecnológico, en sí mismo positivo, se pone al servicio de la guerra. ¡Esto no es progreso, es retroceso!
Queridos amigos, en este escenario, se hace aún más importante trazar rutas de paz en los cielos, y les doy las gracias porque, en la misión que el Señor me ha confiado, sé que puedo contar con ustedes.
Les deseo lo mejor en el futuro de ITA Airways y del Grupo Lufthansa, y pido al Señor que los bendiga a ustedes y a sus familias.
¡Gracias!