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Viaje apostólico de Su Santidad el Papa León XIV a Francia y visita a la sede de la UNESCO (25 – 28 de septiembre de 2026) – Llegada a Lourdes y oración en la Gruta de las Apariciones de Massabielle, 26.09.2026

 

A las 19:00 horas, el avión en el que viajaba el Papa aterrizó en el Aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées, en Lourdes. Tras ser recibido por algunas autoridades locales, el Santo Padre se trasladó en automóvil descapotable a la Gruta de las Apariciones de Massabielle, pasando por el puente León XIV, donde saludó brevemente al alcalde de Lourdes.

A su llegada a la Gruta de las Apariciones, el Papa fue recibido por el obispo de Tarbes y Lourdes, S. E. Mons. Jean-Marc Micas, y por el rector del Santuario, el padre Michel Daubanes.

Tras un momento de oración en silencio frente a la estatua de la Virgen María, el Santo Padre se acercó a la roca y la tocó; bebió un vaso de agua del manantial que le ofreció el rector del Santuario y recibió una vela que depositó en el candelabro; posteriormente, recitó la oración.

Al concluir, el Santo Padre León XIV depositó la Rosa de Oro a los pies de la estatua de la Virgen, recitó el Padrenuestro e impartió la bendición.

Antes de despedirse, el Papa saludó a los capellanes del monasterio y, al terminar, se trasladó en automóvil a la Casa Episcopal para una cena privada.

Publicamos a continuación la oración que el Santo Padre León XIV recitó frente a la Gruta de las Apariciones de Massabielle:

Oración

Nuestra Señora de Lourdes, Inmaculada Concepción, en este lugar bendito donde hablaste con tanta dulzura y ternura a santa Bernardita, humilde hija del pueblo de Francia, para transmitir al mundo un luminoso mensaje de oración, conversión y esperanza, acudimos a ti llenos de confianza. Porque Tú eres la Madre que Jesús nos ha dado y permaneces atenta a todas nuestras necesidades.

Te rogamos, Señora nuestra, por Francia, de la que eres Patrona y a la que durante tantos siglos has rodeado con tu protección. Obtén para su pueblo el don de la concordia fraterna. Que construya una sociedad armoniosa, libre de toda violencia y de todo odio, en la que cada persona pueda trabajar, formar una familia y vivir su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad. Que los más desfavorecidos y los pobres encuentren siempre apoyo. Obtén para Francia gobernantes sabios y generosos, dispuestos al sacrificio de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos y decididos a servir al bien común. Que conserven al país en paz en el concierto de las naciones. Que hagan oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la paz en el mundo, rechazando para siempre las lógicas de la guerra.

Santa Virgen María, te presentamos al Pueblo de Dios que peregrina en este país, tan marcado por tu cercanía. Renueva la fe y el fervor de las familias cristianas, tan queridas por tu corazón, para que vivan cada día de la presencia de Jesús, de su gracia y de su auxilio en las dificultades que atraviesan. Que estén generosamente abiertas a la vida y que Dios suscite en ellas vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas. Concede a tu Iglesia en Francia mostrar, particularmente a los más jóvenes, el camino luminoso del Evangelio, para que puedan edificar la sociedad justa y fraterna que anhelan.

Por último, Madre amantísima, te presentamos nuestras intenciones personales más urgentes, en particular las de las personas enfermas y las que sufren, así como las de todos los que las acompañan: han venido juntos hasta aquí para alcanzar fortaleza y curación de la fuente de Massabielle. Te confiamos a nuestros seres queridos y a nuestros difuntos. Aparta, te lo suplicamos, todos los obstáculos que todavía nos separan de tu Hijo amado y haz que Él reine en todos los corazones.

Amén.