Publicamos a continuación la carta que el Santo Padre León XIV envió —firmada por el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin— al obispo de Lodi, S. E. Mons. Maurizio Malvestiti, con motivo de la XXVII edición del Columbanus Day [Día de San Columbano], que se está celebrando en Lodi del 4 al 5 de julio de 2026:
Carta del Santo Padre
Desde el Vaticano, 2 de julio de 2026
Excelencia Reverendísima,
me complace transmitirle el saludo del Santo Padre León XIV a usted, a los organizadores y a los participantes del Columbanus Day [Día de San Columbano], que en esta XXVII edición regresa a Lodi, de donde tuvo su origen. Por ello, Su Santidad desea, ante todo, felicitarlos por la perseverancia con la que se ha llevado adelante esta iniciativa a lo largo de los años, involucrando cada vez más a las comunidades eclesiales y civiles dedicadas a San Columbano en Europa y promoviendo el conocimiento del gran abad, de su legado espiritual y de su relevancia para la cultura europea.
El Sumo Pontífice valora en particular el hecho de que, en nombre de San Columbano y casi aprendiendo de él a no quedarse con los dones de Dios para sí mismo, sino a compartirlos con todos, las Jornadas Columbanianas hayan contribuido a reunir a tantas personas de diferentes idiomas y nacionalidades, invitándolas a redescubrir juntos los valores de la tradición cristiana para responder a los desafíos de nuestro tiempo.
Entre estos desafíos, el de mayor importancia es el de la paz. Al respecto, el Santo Padre invita a aprender de San Columbano una actitud indispensable para cualquier camino de reconciliación, es decir, la actitud penitencial, con la cual uno se presenta ante Dios reconociendo humildemente sus propias faltas, tanto a nivel personal como colectivo. En particular, cuando un conflicto ha degenerado en guerra, con el trágico saldo de muerte y destrucción, en lugar de acusarse mutuamente, es necesario implorar la misericordia de Dios, Juez misericordioso. Solo la misericordia divina puede infundir en los corazones la misericordia humana y lograr que los enemigos se tiendan la mano.
Con estos pensamientos, inspirados en la luminosa figura del Santo Abad, el Sumo Pontífice formula los mejores deseos para el Columbanus Day en la región de Lodi, adonde recientemente se dirigió para rendir homenaje a Santa Francisca Javier Cabrini, y envía de todo corazón a quienes participen en el evento la tan anhelada Bendición Apostólica.
Deseando a mi vez el mayor éxito para la iniciativa, aprovecho la ocasión para confirmar el testimonio de mi más alta consideración y distinguido respeto,
a Su Excelencia Reverendísima
su devotísimo
Pietro, card. Parolin
Secretario de Estado