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Viaje apostólico de Su Santidad León XIV a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial (13-23 de abril de 2026) – Visita al Hogar de Acogida para Personas Mayores de Saurimo, 20.04.2026

Aproximadamente a las 7:30 (hora local), el Papa León XIV se dirigió en automóvil al aeropuerto internacional de Luanda y se despidió de algunas autoridades locales para luego despegar, a las 08:03, con destino a Saurimo, donde aterrizó a las 09:16.

Tras ser recibido por algunas autoridades locales, el Papa se dirigió a la Residencia de Ancianos de Saurimo.

A su llegada, alrededor de las 9:59, el Santo Padre fue recibido por la directora del centro y por un representante del Ministerio de Salud, quienes lo acompañaron al patio de la Residencia, donde se encontraban los residentes y el personal del centro.

Tras las palabras de bienvenida de la directora y algunos testimonios, entre ellos el de uno de los ancianos del centro, el Papa pronunció su saludo, seguido de la bendición y del intercambio de algunos obsequios.

Al término de la visita, alrededor de las 10:20, el Santo Padre se dirigió hacia la explanada para la celebración de la Santa Misa, deteniéndose en el camino para una breve parada en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, para luego cambiar de automóvil y continuar en un automóvil descapotable.

Publicamos a continuación el saludo que el Papa León XIV dirigió a los presentes:

Saludo del Santo Padre

Señora Directora,
queridos hermanos y hermanas,
¡paz a esta casa y a todos los que habitan en ella!

Les agradezco mucho su acogida, tan llena de fe que me llega al corazón y es un gran consuelo para mi misión. ¡Gracias!

Me ha conmovido oír que llaman a este lugar “lar”, que habla de familia. Doy gracias a Dios por ello, y espero que todos ustedes puedan vivir aquí realmente, en la medida de lo posible, en un ambiente familiar.

A Jesús le agradaba estar en la casa de sus amigos. El Evangelio nos dice que iba a la casa de Pedro, en Cafarnaúm, donde un día curó a su suegra. Nos recuerda su amistad con María, Marta y Lázaro; en su casa, en Betania, era acogido como Maestro y Señor y, al mismo tiempo, con familiaridad.

Por eso, queridos hermanos, me gusta pensar que Jesús habita también aquí, en esta casa. Sí, Él vive entre ustedes cada vez que intentan amarse y ayudarse mutuamente como hermanos y hermanas. Cada vez que, tras una incomprensión o una pequeña ofensa, saben perdonarse y reconciliarse. Cada vez que, algunos de ustedes o todos juntos, rezan con sencillez y humildad.

Expreso mi agradecimiento a las autoridades angoleñas por las iniciativas en favor de los ancianos más necesitados, así como a todos los colaboradores y voluntarios. El cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país. Y no olvidemos que a las personas mayores no sólo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas, porque custodian la sabiduría de un pueblo. Y les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad.

Queridas hermanas y queridos hermanos, llevaré en mi corazón el recuerdo de este encuentro con ustedes. Que la Virgen María, que llenaba de fe y de amor la casa de Nazaret, vele siempre por esta comunidad. Y que mi bendición también los acompañe. Gracias!