El pasado 15 de noviembre de 2025, el Santo Padre nombró a S. Em. el Card. Michael Czerny, S.I., Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, como su Enviado Especial a la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará en el santuario de Nuestra Señora de la Paz, de la Diócesis de Chiclayo (Perú), el 11 de febrero de 2026.
La Misión Pontificia estará compuesta por los siguientes eclesiásticos:
1) Rev.do Sac. Fidel PURISACA VIGIL, director de la Oficina de Comunicación Social de la Diócesis de Chiclayo.
2) Rev.do P. Wilson Enrique GONZALES CARBAJAL, M.I., Coordinador Nacional de la Pastoral de la Salud – CEAS.
Publicamos a continuación la Carta del Santo Padre al Enviado Especial:
Carta del Santo Padre
A nuestro Venerado Hermano
MICHAEL S.R.E. Cardenal CZERNY, S.I.
Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
Desde el momento en que el Dios de la Paz nos convocó y constituyó en la Sede de San Pedro, a menudo, con todo el afecto de nuestro corazón y nuestra mente, volvemos nuestro espíritu hacia la querida tierra del Perú, cuyos fieles, guiados por la piedad y el amor, buscan con confianza refugio bajo la protección de la Santísima Virgen María. De hecho, hace doce años, en la catedral dedicada a Santa María Madre de Dios, fuimos elevados al sagrado orden del episcopado para la diócesis de Chiclayo, tan querida para nosotros, y desde entonces hemos encomendado incesantemente con solicitud a la Santísima Virgen no solo nuestra misión apostólica, sino también el progreso en la fe cristiana del santo pueblo de Dios y, ahora de manera especial, de toda la Iglesia. Por divina providencia, sucedió después que el Papa Francisco, de feliz memoria, quiso que la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo se celebrara precisamente en esta tierra del Perú, para expresar con mayor intensidad la maternal solicitud de la Santísima Virgen María hacia todos aquellos que sufren diversos dolores y enfermedades; voluntad que nosotros mismos hemos acogido con gratitud; y con el parecer favorable de la Conferencia Episcopal del Perú, confirmamos con gusto que la mencionada Jornada Mundial de 2026 tenga lugar y se celebre solemnemente en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, en la diócesis de Chiclayo, donde también nosotros, en el pasado, hemos invocado en varias ocasiones la ayuda de Dios en nuestras oraciones.
Por lo tanto, en tal ocasión, en especial unión de oración con la Iglesia extendida por todo el mundo por todos los fieles enfermos afectados por enfermedades, patologías o dolores, pedimos humildemente que ellos, sostenidos por esta maternal intercesión, quieran ofrecer benignamente a Dios misericordioso, por medio de María, por la paz de este mundo, todos los malestares de su vida. De hecho, como muy acertadamente enseña san Agustín, el ánimo humano es inquieto, y solo en la caridad inefable de Dios y en su aplicación a la vida cotidiana y espiritual puede encontrar la paz verdadera y duradera (cfr. S. Agustín, Confesiones, I, 1, 1).
Con el deseo de cumplir con espíritu vigilante el oficio de Pastor universal de la Iglesia, te hemos elegido a ti, venerado hermano nuestro, en representación del Sucesor de Pedro, a fin de que instruyas con cuidado al pueblo reunido en la sabiduría del Evangelio y, en virtud de esta Carta, te declaramos nuestro Enviado Especial al mencionado evento, que se celebrará solemnemente el 11 del próximo mes de febrero, en la memoria litúrgica de la Santísima Virgen María de Lourdes. Presidirás los ritos sagrados en nuestro nombre, llevando a los fieles cristianos allí reunidos, especialmente a todos los enfermos, la confortación y el consuelo del Evangelio, procedentes de la inefable comunión de Cristo, que prometió estar con nosotros en todas las circunstancias, todos los días, hasta el fin del mundo (cfr. Mt 28, 20).
Por último, te rogamos encarecidamente, venerado hermano nuestro, que saludes cordialmente a todos los hermanos en el episcopado allí presentes, a las autoridades civiles, a los presbíteros, a los diáconos y a los miembros de los institutos de vida consagrada, así como a los fieles laicos y, sobre todo, a todos los enfermos y a quienes los asisten, mostrándoles nuestra benevolencia: los exhortamos a todos a dar testimonio de las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— y de la cercanía humana y cristiana en las necesidades, llevando las cargas los unos de los otros y cumpliendo así la ley de Cristo (cfr. Gal 6, 2) desde lo más profundo del corazón.
Al encomendar tu misión, venerado hermano nuestro, a la protección de la Santísima Virgen María de la Paz, te impartimos de buen grado nuestra bendición apostólica, prenda de las gracias celestiales, que deseamos se extienda a todos los participantes en este Día Mundial del Enfermo.
En el Vaticano, el 21 de enero de 2026, primer año de nuestro Pontificado.
LEÓN PP. XIV