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Presentación del Anuario Pontificio 2018 y del "Annuarium Statisticum Ecclesiae" 2016, 13.06.2018

El Anuario Pontificio 2018 y el Annuarium Statisticum Ecclesiae 2016, cuya redacción corre a cargo de la Oficina Central de Estadísticas de la Iglesia, se  distribuyen estos días en las librerías, con un retraso debido al paso a métodos de edición y producción más avanzados y convenientes para los dos anuarios.

El trabajo de impresión de ambos volúmenes ha sido efectuado por la Tipografía Vaticana.

De la lectura de los datos reportados en el Anuario Pontificio, se pueden deducir  algunas novedades relativas a  la vida de la Iglesia Católica en el mundo, a partir de 2017.

Durante ese período, se erigieron 6 nuevas sedes episcopales y 4 eparquías; una diócesis fue elevada a la Sede Metropolitana y 3 Vicariatos Apostólicos fueron elevados a  diócesis.

Los datos estadísticos del Annuarium Statisticum, referidos al año 2016, permiten actualizar algunos aspectos numéricos básicos de la Iglesia Católica en el contexto mundial y destacar las tendencias más marcadas e importantes.

El número de católicos bautizados en el mundo aumentó de 1,285 millones en 2015 a 1,299 millones en 2016, con un aumento general de 1.1%. Este aumento es menor que el incremento medio anual registrado durante el período 2010-2015 (1.5%); y asimismo, es ligeramente menor que el de la población mundial entre 2015 y 2016; de modo que la presencia relativa de católicos bautizados disminuye solamente de pocos milésimos: de 17.73 católicos por cada 100 habitantes en 2015 a 17.67 en el año siguiente.

La distribución de los católicos, de acuerdo con el diferente peso demográfico de los continentes, es diversa en las varias áreas geográficas.

África agrupa al 17.6% de los católicos de todo el planeta y se caracteriza por una Iglesia católica muy dinámica: el número de católicos ha aumentado de poco más de 185 millones en 2010 a más de 228 millones en 2016, con una variación relativa del 23.2%. En el continente africano, en particular, la República Democrática del Congo se confirma como el primer puesto por el número de católicos bautizados con más de 44 millones, seguida por Nigeria con 28 millones, pero también Uganda, Tanzania y Kenia registran cifras respetables.

La posición de América se consolida como el continente al que pertenece el 48.6% de los fieles bautizados del mundo. De estos, el 57.5% vive en Sudamérica (el 27.5% solo en Brasil, que es el país con el mayor número de católicos en el mundo), el 14.1% en América del Norte y el restante 28.4% en América Central. Si se compara el número de católicos con la cifra de habitantes, Argentina, Colombia y Paraguay emergen con una incidencia de católicos equivalente a más del 90% de la población.

Aumenta con moderación la incidencia del mundo católico en el continente asiático  que con un peso de más del 60% de la población del planeta, permanece alrededor del 11% durante todo el período. El 76% de los católicos en el sudeste asiático se concentra en Filipinas (con un número de católicos igual a 85 millones en 2016) y en India (22 millones).

Europa, a pesar de albergar a casi el 22% de la comunidad católica mundial, se confirma como el área menos dinámica, con un aumento del número de católicos en el período 2010-2016 equivalente a solo 0.2%. Esta variación, por otro lado, frente a un estancamiento en la dinámica demográfica, se traduce en una leve mejora de la presencia en el territorio, que alcanza casi el 40% en 2016. En Italia, Polonia y España, la incidencia de católicos supera el 90% de la población.

Los católicos de Oceanía son poco más de 10 millones y resultan ligeramente en aumento respecto al año anterior, mientras divergen ligeramente de los de 2010: en todo el período se registra una variación positiva de 10, 4%.

La dinámica diferencial de los católicos bautizados en los diversos continentes ha impuesto  un ajuste de la estructura territorial de la Iglesia para que responda con eficacia  a las necesidades y exigencias de los servicios pastorales. En particular, el número de circunscripciones eclesiásticas, en el período 2010-2016, registró el crecimiento más significativo precisamente en las áreas territoriales que han demostrado mayor dinamismo en la demanda de servicios pastorales. En efecto, las circunscripciones eclesiásticas han aumentado en un 3% en África y en un 1,9% en Asia, frente a una inercia sustancial en Europa. Las áreas geográficas restantes están creciendo a una tasa moderada de alrededor del 1%.

Las circunscripciones presentan una variabilidad territorial tanto en términos de superficie como de población católica. Las más grandes son los de Oceanía, con un área de más de 105.000 kilómetros cuadrados y de América del Norte, con 71.378 kilómetros cuadrados; sigue el Sudeste asiático con más de 68.000, Sudamérica con casi 30.000 y Europa con poco más de 13.000 kilómetros cuadrados. La relación entre el número de católicos y el número de circunscripciones también presenta una considerable variabilidad.

América se confirma como el continente con el cociente más alto, con 577.000 católicos que pertenecen a la misma circunscripción eclesiástica. La siguen  África  con 422.000 católicos, Europa con 376.000 católicos y Asia, donde, en promedio,  cada circunscripción agrupa más de 265.000 católicos.

Los datos más recientes relativos a 2016 también indican que el número de clérigos en el mundo es igual a 466.634, con 5.353 obispos, 414.969 sacerdotes y 46.312 diáconos permanentes.

A lo largo de los años entre 2010 y 2016, el número de obispos aumentó en un 4,88%,  pasando de 5,104 en 2010 a 5,353 en 2016; sin embargo, los aumentos se diferencian desde el punto de vista territorial. Si calculamos el aumento del promedio lineal obtenemos una diferente consistencia del fenómeno en las distintas partes del globo: se va, ordenando las áreas en orden descendente, desde un valor máximo de 1.47% para América Central, hasta el valor mínimo para América del Norte de 0.34% (otros valores: Sudamérica 1.07%, Asia 0.95%, Europa 0.82%, África 0.45% y Oceanía 0.39%). Por lo tanto, se observa que América Central y del Sur y Asia registran un aumento relativo más sustancial en comparación con otras áreas geográficas y, se puede aseverar, elevado en comparación con América del Norte y Europa.

También se puede observar que el número de católicos por cada obispo, en 2016, resulta muy diferente de continente a continente (el promedio mundial es de 243.000 con una variación de 313.000 a 169.000, respectivamente para África y para Europa). Particularmente favorable es la situación en Oceanía en la que cada obispo está a cargo de 79.000 católicos, un signo desde este punto de vista, de un ligero exceso de obispos comparativamente con los otros continentes.

Igualmente puede ser útil  la evaluación del número de sacerdotes por cada obispo, ya que esta relación proporciona una indicación de aquellos que, al menos en un nivel meramente numérico, son las tareas  pastorales a las que, en promedio según el  continente, debe enfrentarse cada obispo. Así, según los datos relativos al período 2010-2016,  a nivel mundial resulta que ha mejorado el equilibrio entre  sacerdotes y obispos en todo el mundo, según el transcurrir del tiempo entre el comienzo y el final del período examinado: se pasa de 81 sacerdotes por obispo en el 2010 a 78 en el  2016. La disminución en la proporción se encuentra en América (de 64 a 61), en Europa (de 118 a 105) y en Oceanía (de 37 a 36), mientras que esta proporción resulta en aumento  en África (de 54 a 63) y en Asia (de 75 a 82).

En 2016, el número de sacerdotes en el mundo católico ascendía a 414.969, divididos de la siguiente manera: el 67.9% son del clero diocesano, mientras el 32.1% restante del religioso; cabe señalar que, en comparación con el año anterior esta división es prácticamente la misma, mientras que el porcentaje de sacerdotes diocesanos ha aumentado alrededor de un punto con respecto  al  de 2010. Si de 2010 a 2014 se manifestó un crecimiento no es fuerte, pero todavía apreciable (promedio variación anual relativa de + 0.22%), en los dos años siguientes el número de sacerdotes ha cambiado poco: en general disminuyó en 0.2% (+0.19 para los diocesanos y  el -1.01 para los religiosos), pero la disminución se concentra en América del Norte (-2.7%), en Europa (-2.8%) y en Oriente Medio (-1.7%), mientras aumentos del 4-5% se producen en todas las demás áreas, con la excepción de América Central y Oceanía, donde el aumento es del 2%. En todo el período 2010-2016, los sacerdotes en conjunto aumentaron un 0,7%, pasando de 412.236 a 414.969. Sin embargo, cuando los sacerdotes diocesanos y religiosos se analizan por separado, se observa que en comparación con el crecimiento de los primeros (1.55%), los segundos sufren un descenso numérico no insignificante (disminución relativa del 1.4%). En los diversos continentes, las dinámicas se presentan contrastadas.

Los sacerdotes religiosos, salvo algunas excepciones de incremento en África, el Sudeste asiático y América Central y Continental, disminuyen en general con picos de cierta importancia en América del Norte y en Europa. Por el contrario, los sacerdotes diocesanos muestran la tendencia opuesta: aquí las zonas de decremento, limitadas a América del Norte, Europa y en un grado mucho menor a Oceanía, son la excepción frente a una situación general de crecimiento aunque, en algunos casos, bastante leve.  Cabe señalar el caso de África donde el movimiento de crecimiento es conspicuo y continuo (+ 23.1%). También se puede observar que estas dinámicas han asentado el peso relativo de los sacerdotes diocesanos en comparación con el de los religiosos, sin embargo, un cambio apreciable se ha producido sólo en África, donde los sacerdotes religiosos que, al comienzo del período eran el 47,5% de los diocesanos, en 2016 pasaron a ser significativamente menos que los diocesanos (43.5%). La reducción de los sacerdotes religiosos en África debería atribuirse al regreso de estos trabajadores pastorales a sus lugares de origen, secundado por el fortalecimiento de las comunidades eclesiales locales, asegurado por el crecimiento de los sacerdotes diocesanos.

Los cambios descritos anteriormente han influido, en consecuencia, en el peso de los sacerdotes en los diversos continentes. La distribución, en 2016, por áreas geográficas muestra que frente al 42,6% del número total de sacerdotes presentes en Europa, hay un 29,5%, que pertenece al continente americano, mientras que las otras áreas geográficas siguen con un 15,9% para Asia, un 10.9% para África y, finalmente,  un 1.1% para Oceanía.

Se puede agregar al análisis estructural de los sacerdotes el de los católicos para resaltar los eventuales desequilibrio entre la demanda y la oferta del servicio pastoral. En el caso del equilibrio perfecto entre presencia y solicitud de actividad pastoral, los porcentajes de composición de los sacerdotes deberían coincidir para cada área territorial examinada con el  de los católicos. En realidad, de la comparación entre los dos porcentajes de composición de sacerdotes y católicos, resulta que en 2016 hay grandes diferencias. En particular, el porcentaje de sacerdotes supera el de los católicos en América del Norte (11,2% de sacerdotes contra  6,8% de católicos), en Europa (42,6% de sacerdotes y 22% de católicos) y Oceanía (1,1% de sacerdotes y 0.8% de católicos). Las carencias más evidentes de sacerdotes se localizan en América Meridional  (12,1%  de sacerdotes y 27,9% de católicos), África (10,9% de sacerdotes y 17,6% de católicos) y Centroamérica Continental (5.3% de sacerdotes y 11.6% de católicos). La diferencia entre las distribuciones de las dos series implica que existe una variabilidad de la carga pastoral, entendida como la relación entre el número de católicos y el número de sacerdotes. La tendencia de este índice, a nivel mundial, no puede por menos que encaminarse al aumento debido a la diferencia del crecimiento demográfico entre las diversas áreas territoriales: por lo tanto, se pasa de 2.900 a 3.130 católicos por sacerdote, respectivamente, para los años 2010 y 2016. E igualmente, las diferencias geográficas son muy significativas: en 2016 hay más de 1.600 católicos por sacerdote en Europa, frente  a los 7.200 en América del Sur, a los poco más de 5.000 en África y a los poco menos de 2.200 en Asia. .

Los diáconos permanentes constituyen el grupo de clérigos que crece con notable vivacidad. El incremento medio anual durante el período 2010-2015 fue igual a 2.88%, globalmente, y continuó en 2016, aunque a un ritmo más lento (2.34%); en ese año ascienden a 46.312 en comparación con los 39.564 registrados en 2010. Las divergencias territoriales siguen siendo muy marcadas: en los años 2010-2015 las tasas de crecimiento más importantes se observan en Asia y en América Meridional y Centro Continental, mientras los de menor entidad se registran en América del Norte, Europa y África. En el período 2015-2016, se han mantenido los ritmos de aumento de la presencia de diáconos en las diversas áreas territoriales, con una fuerte aceleración en África, en América Central y del Sur, y una desaceleración significativa en América del Norte, Europa y Asia en la que hay un estancamiento. No hubo cambios significativos en la distribución global de diáconos entre los dos años 2015 y 2016: solo hubo una ligera disminución en el peso del número relativo de diáconos en Europa y un aumento igualmente leve en el de América. La posibilidad efectiva de que los diáconos permanentes cooperen con los sacerdotes en la provisión de servicios pastorales en el territorio sigue siendo, sin embargo, limitada. En el mundo, la distribución de diáconos por cada cien sacerdotes presentes, de hecho, es solo de 11.2 en 2016 y va de un mínimo de 0.48 en Asia a un máximo de 24.8 en América. El cociente en Europa es de alrededor del 8%, mientras que en África es igual a 1 diácono por cada 100 sacerdotes presentes.

Las dimensiones del fenómeno, por lo tanto, resultan todavía  inadecuadas porque el trabajo de esta categoría de agentes de pastoral puede afectar significativamente el equilibrio entre la demanda y la oferta de servicios a los fieles católicos presentes en el territorio. En términos evolutivos, sin embargo, se observa que tienden a manifestar una mayor frecuencia precisamente en el territorio donde la relación entre bautizados católicos por  sacerdote es más deficiente.

En 2016, el grupo de religiosos profesos no sacerdotes en el mundo constaba de 52,625 personas, de las cuales 8,731 en África, 14,818 en América, 12,320 en Asia, 15,390 en Europa y 1,366 en Oceanía. La disminución que se produjo durante el período 2010-2015, continuó y aumentó en 2016: el grupo, en todo el mundo, disminuyó en un 3% en el último año. En particular, se observa que mientras en África existe una situación casi estacionaria, en todos los demás continentes hay una disminución generalizada con picos significativos en Oceanía (-4.5%), en Europa (-3.8%) y en América (3.7%).

La distribución porcentual de religiosos profesos no sacerdotes en 2016 sufre muy pocos cambios en comparación con 2015, el más significativo de los cuales se refiere a Europa, que ha visto su cuota relativa caer del 29,5% al ​​29,2%.

Las religiosas profesas constituyen el grupo de mayor peso numérico en el conjunto de los diversos agentes pastorales (concretamente: obispos, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, no sacerdotes profesos y religiosas). En 2010, eran 722.000 y disminuyen progresivamente, de modo que en 2016 había 659.000 (con una variación relativa en el período de -8,7%). La contracción registrada en el número de religiosas profesas en el mundo es sustancialmente atribuible a un aumento considerable de fallecimientos,  resultado de una alta presencia de religiosas de edad avanzada, mientras que el número de abandonos de la vida religiosa se vuelve menos relevante durante el período de referencia. Es importante notar la profunda diferencia de comportamiento en los diversos continentes que sigue las características ya observadas para las otras categorías de trabajadores pastorales, acomunando  sus determinaciones geográficas. África, en el período 2010-2016, registró el mayor aumento (+ 9,2%), seguida del Sudeste asiático (+ 4,2%). América del Norte, por otro lado, tiene el record negativo, con una contracción de casi el 21%. La siguen de cerca Europa (con más del -16%) y América del Sur (-11.8%), mientras es  menor la disminución registrada en Centroamérica Continental y Oriente Medio. Finalmente, la situación en las Antillas es sustancialmente estacionaria, con una reducción de alrededor del 2%. Estos movimientos, por supuesto, influyen en las variaciones de los pesos continentales de las cifras de religiosas. Si se observa la distribución de las áreas continentales en el período 2010-2016, se nota la reducción de  la presencia de religiosas en Europa y en América del Norte, en beneficio de Asia y África. En particular, si en 2010 el grupo de religiosas profesas que trabajan en Europa y América del Norte representaba el 49,7% del total mundial, en 2016, representa el 45,1% de los dos continentes.

El cambio positivo más significativo se observa en el Sudeste asiático, donde el número de religiosas ha aumentado del 22,2% en 2010 al 25,4% en 2016, y en África, donde la incidencia en el total mundial se cifra en 2016 en  un 11%  frente al  9.2% en 2010.

En 2016, la marcha de las vocaciones sacerdotales, en línea con la desaceleración ya vista en años anteriores, continúa en fase de disminución: de 116.843 seminaristas mayores en 2015 a 116.160 en 2016 (683 unidades menos, igual a 0,6%)); la tasa de vocaciones (seminaristas por 100.000 católicos) retrocede, de 9,09 a 8,94. A nivel territorial, América (especialmente el Sur) es el continente con la tasa de vocación más baja (5,13 seminaristas por cada 100,000 católicos); Europa sigue de cerca con un cociente de 6.17.

En el mundo, entre 2010 y 2016, hubo una disminución de 2.830 seminaristas mayores, que es el resultado del aumento de 1.061 seminaristas para el período 2010-2012 y de la disminución de 3.891 unidades en el período sucesivo. La crisis de vocaciones se acentúa, pues,  en todo el mundo, pero un análisis por áreas más restringidas muestra situaciones territoriales diferenciadas. Una tendencia similar a la mundial (una fase de crecimiento seguida por una desaceleración) nos presenta a Asia, que registra un saldo activo, durante todo el período de 779 unidades y con el punto máximo en 2012. En Europa y en el continente americano se registra, por otra parte,  un decremento constante que condujo a una disminución general, durante todo el período, de 4.082 unidades en América y 2.949 en Europa. África muestra una tendencia diferente sea de la mundial como de las otras áreas territoriales. En este continente, de hecho, el número de seminaristas mayores ha crecido constantemente con un incremento absoluto del 3.538 unidades de ​​2010 hasta 2016.

Un examen territorial aún más analítico realizado en los países donde en 2016 había no menos de 1.000 seminaristas mayores (diocesanos y religiosos), evidencia que, excepto en un mínimo de países, donde las tendencias no siempre son detectables con precisión, en la gran mayoría de los países considerados, en el período 2010-2016, hubo tendencias como las  encontradas anteriormente: crecimiento seguido de disminución, crecimiento o disminución constante.

El crecimiento constante que se nota en África también se encuentra en sus principales países. Estos, de hecho, muestran un aumento porcentual total más alto que el ya de por sí muy alto (+ 13.1%) del continente: en efecto, Uganda, donde el aumento es del 22.1%, es superado  por Camerún (+ 31.2%), Tanzania (+ 39.5%) y Madagascar que muestra un aumento muy elevado (+65.6%). La República Democrática del Congo registró un crecimiento hasta 2013 seguido de una disminución en los años siguientes (con un aumento porcentual general del 5,1% durante todo el período).Por el contrario, Kenia muestra una disminución constante de las vocaciones: por todo el período -13%.

En las Américas, la del Norte muestra aproximadamente, la misma marcha de las vocaciones en todo el mundo con el máximo en 2012, seguido de una disminución lenta. Centroamérica Continental ha registrado un descenso constante en las vocaciones, lo que en conjunto lleva a 91 seminaristas menos entre 2010 y 2016. El país con el mayor peso demográfico del subcontinente, México, muestra una tendencia que no se puede detectar con precisión: a un ligero aumento registrado hasta 2012 siguió una tendencia a la baja en los años siguientes: al final del período, el número de seminaristas se estabilizó en 5.000 unidades. América del Sur registra una disminución continua de las vocaciones, entre 2010 y 2016, con una disminución absoluta de 3.752 unidades y porcentajes del -17,4%. La disminución afecta a todos los países del subcontinente con diferentes intensidades con acentuación en Perú, Colombia y Brasil.

En Europa, todos los principales países tienen una marcha en las vocaciones similar a la del continente: siempre menguante a lo largo del período y con un saldo negativo que también ha alcanzado niveles notables en Polonia, Alemania, Irlanda, Gran Bretaña y España.

En Asia, Filipinas y la República de Corea muestran un descenso en las vocaciones en todo el período, con un saldo negativo de 1.1% de  seminaristas en las  primeras  y un -30.2% para el segundo, mientras que Vietnam presenta una constante aumentar y el saldo es + 48.3%. Se produjo un ligero aumento temporal en Indonesia, donde las vocaciones crecieron un 2%.

La comparación entre la distribución porcentual de los seminaristas entre los diversos continentes y la correspondiente distribución porcentual de los católicos pone claramente de manifiesto los excedentes positivos y negativos de las vocaciones a nivel territorial.

Europa que, a pesar de la disminución de las vocaciones en el periodo 2010-2016, parece ser capaz de responder adecuadamente a las necesidades de los católicos (15,2% de los seminaristas frente al 22% de los católicos), se confronta con el déficit de vocaciones en las Américas (27.9% de los seminaristas contra 49% de los católicos), el cual es particularmente alto en América Meridional.

En los países de África y Asia, donde la tasa de católicos por  habitantes es baja, en cambio, los porcentajes de seminaristas son considerablemente más altos que el bajo porcentaje de católicos.

Por lo tanto, se tiende a satisfacer en estos continentes  la necesidad de proveer, de forma completamente autónoma, a la obra de apostolado local.

Resumiendo los resultados de este análisis cuantitativo de los principales factores que afectan a la Iglesia católica en los diferentes continentes y fijándose detenidamente sólo en  aquellos aspectos que parecen ser las tendencias más marcadas y más importante, se puede observar, en primer lugar, que en los años 2010 a 2016, el número de católicos en el mundo ha ido aumentando significativamente. En estos años se registra una situación de alta concentración territorial de bautizados católicos en el mundo. En conjunto, en 2016, en 15 países residen alrededor de 830 millones, lo que equivale al 64% de los católicos bautizados en todo el mundo. América y Europa (49% y 22% respectivamente) albergan el 71% de la población total bautizada. Observando detalladamente cada país, 4 de los 15 (República Democrática del Congo, Nigeria, Uganda y Angola) se encuentran en África y representan ellos solo el 47% del total continental. En América más del 64% del total se atribuye a otros 4 países (Brasil, México, Estados Unidos y Colombia), dos países pertenecen a Asia (Filipinas y la India), que recogen, entre ellos, casi el 77% del total continental y los 5 países restantes son europeos (Italia, Francia, España, Polonia y Alemania), con una incidencia en el continente equivalente al 74%.

Otro aspecto importante es que durante el período de tiempo examinado hay una atenuación de los desequilibrios preexistentes en la distribución geográfica por grandes áreas de los centros eclesiásticos y pastorales. También el número de obispos se presenta más armónicamente extendido y creciente. En cuanto a la evolución de los otros agentes pastorales, se nota una contracción evidente en los religiosos, no sacerdotes,  en las religiosas profesas y en los sacerdotes. Sin embargo, estos últimos disminuyen solamente en la última parte del período examinado. Destacan las pérdidas sufridas en todo el período en Europa y América, en gran parte compensadas por la animada dinámica expresada en África y Asia para los sacerdotes diocesanos.

Las religiosas profesas, a pesar de la contracción observada a nivel mundial y a nivel de algunas realidades continentales, siguen siendo una realidad no despreciable: el total de monjas representa un 59% más que la población sacerdotal. No obstante, el papel que históricamente desempeñaban en la prestación de servicios pastorales se haya redimensionado el número total - como indican las estadísticas de la consistencia de las parroquias regidas por religiosas - su acción en la vida de las comunidades religiosas sigue siendo la de ayudar, cuando no la de reemplazar, la de los sacerdotes.

Los candidatos al sacerdocio presentan globalmente una tendencia a la disminución, porque el número de seminaristas mayores bajó un 1,8% entre 2010 y 2016. Sin embargo, también en este caso, algunos motivos de preocupación vienen de Europa y del continente americano, donde la disminución parece muy obvia. Por el contrario, África y Asia muestran una gran vitalidad.