Intervento dell’Em.mo Card. Fabio Baggio
Intervento dell’Em.mo Card. Álvaro Ramazzini
Intervento di S.E. Mons. Vicente Ferreira
Intervento di Sr. Maamalifar M. Poreku
Intervento di P. Dario Bossi
Alle ore 11.30 di oggi, presso la Sala Stampa della Santa Sede, Via della Conciliazione, 54, ha avuto luogo la Conferenza Stampa per il lancio della Piattaforma di Disinvestimento nell’Ambito Minerario.
Sono intervenuti: l’Em.mo Card. Fabio Baggio, Sottosegretario del Dicastero per il Servizio dello Sviluppo Umano Integrale; l’Em.mo Card. Álvaro Ramazzini, Vescovo di Huehuetenango, Guatemala, noto per la sua difesa dei diritti umani, dei popoli indigeni, dei migranti e della giustizia sociale; S.E. Mons. Vicente Ferreira, Vescovo di Livramento de Nossa Senhora, Brasile, e consigliere della rete Iglesias y Minería (Chiese e Miniere); la Sig.ra Yolanda Flores, leader del popolo Aymara in Perù, in territori di grande interesse per l’estrazione di minerali critici; Sr. Anneliese Herzig, Suora delle Missionarie del Santissimo Redentore. Responsabile del Dipartimento per la Missione e gli Affari Sociali della Conferenza Episcopale Austriaca; Sr. Maamalifar M. Poreku, Missionaria di Nostra Signora d’Africa (MSOLA), originaria del Ghana, con ampia esperienza nei campi della giustizia, della pace e dell’ecologia integrale; e P. Dario Bossi, Sacerdote comboniano con esperienza in aree colpite dall’attività mineraria ed ex consigliere della CNBB in Brasile, coordinatore della Red Iglesias y Minería (Rete Chiese e Miniere).
Riportiamo di seguito alcuni interventi:
Intervento dell’Em.mo Card. Fabio Baggio
Queridas hermanas y hermanos,
estimados representantes de los medios de comunicación,
señoras y señores:
En nombre del Cardenal Michel Czerny, Prefecto del Dicasterio al Servicio del Desarrollo Humano Integral, les doy la bienvenida a esta conferencia de prensa. Les agradecemos sinceramente su presencia en esta mañana, en la que será presentada una iniciativa que nace de una profunda convicción moral y espiritual: el lanzamiento de la Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera y de la campaña “Desinversión en la industria minera. Coherencia ética para el cuidado de la Casa Común”, lidereada por la Red Iglesias y Minería con el apoyo de más de 40 instituciones.
Vivimos un tiempo en el que la humanidad se enfrenta a una pregunta decisiva: “¿qué tipo de mundo queremos dejar a las generaciones que vienen detrás de nosotros?” (LS 160). Esta pregunta no es abstracta. Tiene el rostro de comunidades concretas, de pueblos indígenas que ven amenazados sus territorios, de familias que pierden sus fuentes de agua, de montañas abiertas como heridas y de ríos convertidos en silenciosos testigos de la contaminación.
La creación, que la tradición cristiana reconoce como don de Dios, no es una realidad que pueda ser explotada sin límites ni responsabilidad (LS 67). Cuando la tierra es tratada únicamente como una fuente de recursos, cuando el beneficio económico inmediato se convierte en el criterio supremo de decisión, se rompe una relación fundamental: la relación de respeto entre el ser humano, la naturaleza y el Creador.
En muchas regiones del mundo, la expansión de la industria minera ha generado profundas tensiones sociales y graves impactos ambientales. Sabemos que los minerales son necesarios para numerosos aspectos de la vida contemporánea. Sin embargo, también sabemos que demasiadas veces su extracción se ha realizado sin escuchar a las comunidades locales, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas y sin considerar los límites de los ecosistemas que sostienen la vida (LS 194-195. 206).
La Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera que hoy se presenta quiere ser un signo concreto de esa conversión necesaria. No se trata simplemente de una decisión técnica o financiera. Se trata de un acto de coherencia con nuestra fe, con la defensa de la dignidad humana y con el compromiso por el cuidado de nuestra Casa Común.
Es importante escuchar las voces de las comunidades, que viven directamente los desafíos y los conflictos debido a la minería tanto legal como ilegal. No podemos permanecer en silencio frente a injusticias evidentes.
Esta iniciativa quiere ser un paso más en el camino hacia una conversión ecológica real, capaz de transformar nuestras decisiones personales, institucionales y económicas.
Muchas gracias.
[00418-ES.01] [Texto original: Español]
Intervento dell’Em.mo Card. Álvaro Ramazzini
Agradecido por la presencia de ustedes, apreciables comunicadores:
El papa Francisco ha propuesto en la Enciclica Laudato Si, el concepto o categoria conceptual de la Ecologia Integral. Con este concepto el papa propone una afirmacion fundamental: Todo esta interconectado: la naturaleza, la sociedad, la economia, la sociedad, el modo de entender y vivir la existencia, sea al nivel personal como al nivel comunitario.
En este contexto es muy inteligible aceptar lo que el Papa indica, es decir, desde el magisterio de la Iglesia se debe encontrar soluciones a la crisis ecologica que pone en peligro el futuro de la humanidad.
Con la enciclica se devuelve al cosmos el lugar que le corresponde como “nuestra casa comùn”.
Reafirmo la palabra: comùn, de todos y todas. Incluidas todas las creaturas, aun las no humanas.
La Ecologia Integral hecha popular por el Papa Francisco es una respuesta adecuada, a la crisis ecologica actual. Es un enfoque holistico, que reafirma la interdependencia entre los seres humanos y su entorno: “todo està conectado”.
Se reconoce la interdependencia entre los seres humanos y su entorno. No se trata solo de proteger la naturaleza sino tambien de desarrollar un sentido de interdependencia existencial, que favorezca lo que ha caracterizado la doctrina social de la Iglesia: la opcion preferencial por los màs pobres, no solamente en el sentido exacto de las palabras sino tambièn porque en la actualidad con las acciones humanas destructoras de la naturaleza las consecuencias negativas se multiplican, no solamente en numero sino tambien en calidad.
En este planteamiento no podemos dejar una pregunta sin respuesta: quiènes sufren màs las consecuencias de los impactos ambientales que danan y destruyen la naturaleza?
Quiero tomar como ejemplo las industrias extractivas, concretamente la explotaciòn de metales preciosos. En la diocesis en la cual servi previamente como obispo, la diocesis de san Marcos en Guatemala, vivimos la experiencia del extractivismo de metales preciosos: oro y plata. Llegò a la regiòn una compania minera canadiense: la Gold Corp. Con la anuencia del gobierno de aquel tiempo, por no llamarlo, complicidad, obtuvieron la licencia de exploracion y posteriormente de explotaciòn. Su estrategia fue, desde el inicio, pasar desapercibidos. Cuando comenzaron la fase de exploracion ninguno de los habitantes de aquella area conociò sus acciones. Es una zona indigena, de la etnia mam. La mayoria de sus habitantes pobres. Olvidados del gobierno, sin acceso a excelentes servicios de salud y educacion, con vias de acceso dificiles.
La primera accion de la compania fuè comprar el terreno en donde habian descubierto la existencia del oro y la plata. Lo compraron a un precio que era nada en comparacion con las ganancias que posteriormente obtuvieron. Para los duenos de los terrenos la oferta de la empresa les parecio maravillosa. No se imaginaban para que querian comprar esos terrenos. Posteriormente se dieron cuenta y se lamentaron.De este modo la empresa Gold Corp era ya la legitima duena de todo ese territorio. Para no hacer larga esta historia, la explotacion minera inicio, con los danos ambientales que esta actividad produce: destruccion de la naturaleza, uso indiscriminado del agua pues perforaron sus propios pozos, utilizacion del cianuro. Cual fue la oferta ofrecida: creacion de empleos, pagados segun la ley laboral, pero siempre con la preferencia hacia sus tecnicos no guatemaltecos, la construcciòn de un pequeno hospital, el asfalto de una parte de una carretera. En resumen, al final de esta actividad extractiva el pueblo, en cuyo territorio se realizò la explotaciòn sigue siendo tan pobre como antes. Quienes fueron los mas beneficiados en esta actividad? Los socios de la compania, con acciones en la bolsa de valores de Estados Unidos y Canada, sus tecnicos extranjeros y sus dirigentes empresariales.
Las royalties que pagaron al gobierno guatemalteco fue del 3 por ciento de sus ganancias, con el hecho que el gobierno tal vez si o tal vez no, supo la cantidad exacta del oro y plata extraidos.
Fue una actividad legal? Si lo fuè. Fue una actividad que promoviò el desarrollo integral de aquellas poblaciones? No. En terminos de justicia distributiva: fueron justas las acciones de explotaciòn minera? No.
Este es el reto: hacer entender a los gobiernos y a los empresarios que no siempre lo legal corresponde al valor justicia y en terminos de una ecologia integral, esta afirmacion adquiere mayor fuerza e importancia.
[00419-ES.01] [Texto original: Español]
Intervento di S.E. Mons. Vicente Ferreira
Dentre os muitos movimentos que nossa Igreja Latino-americana e Caribenha tem feito, na defesa de nossa casa comum, a Cop 30 foi um exemplo de grande marcha por justiça climática, em favor dos povos e da mãe terra. Os resultados oficiais, das relações multilaterais das nações, têm sido lentos diante da gravidade do aquecimento global. Sabemos que construir caminhos de saída dos combustíveis fósseis é urgente, se quisermos diminuir a poluição de nosso planeta, principal causa dos graves problemas climáticos.
No entanto, as falsas soluções do chamado “capitalismo verde” e os acelerados cenários de guerras trazem, ainda mais, preocupações para nossos povos latino-americanos e caribenhos, com seus territórios que estão na mira do neocolonialismo militar, sedento das “das terras raras” como recurso para manter o status quo dos mais poderosos. “Uma reduzida percentagem mais rica do planeta polui mais do que o 50% mais pobre de toda a população mundial e que a emissão (per capita) dos países mais ricos é muitas vezes superior à dos mais pobres” (LD, n. 9).
Como enfrentamento desse cenário preocupante, o documento da Igreja do Sul Global – América Latina e Caribe, África e Ásia, "Um chamado por justiça climática e a casa comum: conversão ecológica, transformação e resistência às falsas soluções", nos trouxe grande esperança de uma igreja profética, defensora da Ecologia Integral. Com ele, reforçamos a necessidade de continuar semeando os princípios da Laudato Si, combatendo o paradigma tecnocrata que funciona como principal agente das crises socioambientais. Para isso, nossa presença junto as pastorais e movimentos populares, envolvidas na luta pelo reino de Deus, é fundamental. É desde baixo que sonhamos um mundo novo. Desde as comunidades quilombolas, os povos originários, pescadores; desde a agroecologia e todos que protegem as florestas, nossos rios, que formamos uma caravana em prol da defesa de toda criação.
É nesse contexto que se posiciona a Rede Igreja e Mineração. Não nos cansamos de lembrar que, apesar de termos outros agentes destrutivos de nosso planeta – agronegócio e eólicas – a mineração é, sem dúvida, a coluna central que sustenta a busca desenfreada pelo lucro, ainda mais quando nossa sociedade se torna, cada vez mais, hiper-tecnológica. A Inteligência Artificial é um bom exemplo do quanto de minério consome as atuais empresas de tecnologia do mundo – as big techs. A Rede Igreja e Mineração tem como missão defender uma outra narrativa, que caminha na contramão do consumo ilimitado da natureza. Composta por bispos, padres, religiosos e religiosas, leigos e leigas e pessoas de boa vontade, além de denunciar as feridas socioambientais causas por mineradoras (como em Mariana, Brumadinho etc), torna-se presença eclesial viva juntos aos mais afetados. Sua campanha de desinversão na mineração é exemplo de quem sonha um mundo mais justo e ecologicamente sustentável.
Fieis ao grande legado da doutrina social da Igreja, sobretudo aos ensinamentos proféticos do Papa Francisco, seguimentos esperançando novos tempos. E como afirma Papa Leão «enquanto os lucros de poucos crescem exponencialmente, os da maioria situam-se cada vez mais longe do bem-estar daquela minoria feliz. Tal desequilíbrio provém de ideologias que defendem a autonomia absoluta dos mercados e a especulação financeira” (DT, n. 92). A Rede Igrejas e Mineração acredita que as soluções para a crise socioambiental que atravessamos não acontecerá sem o protagonismo dos mais pobres. E, por isso, não somente cobra justiça por parte das lideranças políticas globais, mas ela – RIM – é constituída por defensores e defensoras dos direitos humanos e da natureza, presentes nas mais variadas situações da América Latina. Muitos deles e delas são perseguidos ou, até mesmo, mortos pelo testemunho que dão.
Assim, pensamos também que, nos atuais debates sobre a sinodalidade, é uma boa tarefa continuar tecendo redes de escuta e proteção aos atingidos e atingidas pela mineração. Somos Igreja também responsável em amparar aqueles que estão na linha de frente defendendo nosso povo e toda a criação. Essas pessoas devem ser protagonistas do chamamos de ecologia integral. E junto desses fios preciosos que já compõem uma nova história podemos enfrentar, inclusive, a grande cooptação que as grandes empresas extrativistas fazem às nossas comunidades eclesiais. Por fim, nossa opção preferencial pelos pobre e pela defesa da criação não pode se intimidar diante das seduções o dinheiro faz através de quem é mais responsável pela destruição das maravilhosas conexões que Deus nos concedeu para sermos seus cuidadores.
[00420-PO.01] [Texto original: Português]
Intervento di Sr. Maamalifar M. Poreku
The Importance of the Commitment of Faith-Based Organizations to Integral Ecology
A Call to Financial Coherence and Solidarity with Vulnerable Communities
Introduction
We are living in a decisive moment for humanity and for our planet. Across the world, two inseparable cries resound: the Cry of the Earth and the Cry of the Poor. Environmental degradation, economic inequality, and social exclusion are not isolated issues but interconnected signs of a deeper rupture in the relationship between humanity, creation, and God. This reality calls for a unified and transformative response.
The Church offers this response through the vision of integral ecology, which affirms that care for creation, justice for the poor, ethical economic systems, and spiritual renewal must advance together. As emphasized in Laudato Si’, everything is interconnected. This vision challenges not only reflection but concrete and measurable action.
Integral Ecology: A Moral and Spiritual Imperative
Integral ecology is not merely environmental concern; it is a theological and moral framework rooted in Catholic Social Teaching. It recognizes that the ecological crisis is inseparable from social injustice. Environmental degradation disproportionately affects the most vulnerable, especially those who depend directly on natural resources.
This vision underscores humanity’s responsibility as stewards of creation. The Earth is a shared gift, and its care involves responsibility toward the poor, future generations, and all humanity. Economic life must therefore serve human dignity and the common good. Integral ecology calls not only for compassion but also for systemic transformation, challenging structures that exploit both people and the environment.
Financial Coherence: Aligning Faith and Economic Choices
Faith-based organizations play a crucial role because they manage significant financial resources, including investments and institutional assets. These economic decisions are not neutral; they carry moral consequences. When resources support industries that harm the environment or human communities, a contradiction arises between faith values and practice.
Integral ecology calls for financial coherence, the alignment of economic decisions with ethical and spiritual principles. Divestment from harmful industries and reinvestment in sustainable and community-centred alternatives are concrete expressions of this commitment. Such actions demonstrate that economic systems can serve the common good and contribute to the protection of creation.
Standing with Vulnerable and “Martyred” Territories
Integral ecology also requires solidarity with communities on the front lines of environmental destruction. Many regions, often inhabited by Indigenous peoples and marginalized populations, suffer from the impacts of extractive industries such as mining, deforestation, and oil exploitation. These areas can be described as “martyred territories,” where both ecosystems and communities are sacrificed for profit.
Faith-based organizations are called to accompany these communities by listening to their experiences, defending environmental defenders, and advocating for justice. Building networks of solidarity and amplifying the voices of affected populations are essential steps toward a more just and sustainable world.
The Spiritual Source of Ecological Commitment
At its deepest level, ecological commitment is rooted in spirituality. It flows from an encounter with the love of Christ, which calls believers to compassion, responsibility, and concrete action. True ecological transformation requires inner conversion, a change of heart that leads to new ways of living.
When creation is recognized as an expression of God’s love, care for the environment and for others becomes an essential dimension of faith. This spiritual foundation ensures that ecological action is not merely technical or political but deeply human and transformative.
Prophetic Leadership in an Ecological Crisis
The ecological crisis demands more than gradual adjustments; it requires prophetic leadership. Faith-based organizations have the capacity to influence cultural values, public policy, and economic systems. By promoting lifestyles rooted in simplicity, solidarity, and care for creation, they offer a compelling witness that another way of living is possible.
Such leadership involves turning reflection into action through responsible choices that promote justice, equity, and sustainability. Protecting creation becomes an essential expression of moral and spiritual responsibility.
Conclusion
The ecological crisis is ultimately a moral and spiritual challenge that calls for conversion and action. It reveals the need to restore right relationships with God, with others, and with creation.
Faith-based organizations are invited to respond with concrete commitments: aligning financial practices with ethical values, supporting vulnerable communities, and promoting sustainable alternatives. Integral ecology reminds us that creation is not a resource to exploit but a gift to protect and share.
The responsibility is clear, the urgency is great, and the time to act is now.
Thank you
[00421-EN.01] [Original text: English]
Intervento di P. Dario Bossi
La Red Iglesias y Minería es una red ecuménica latinoamericana presente en 12 países, que acompaña a comunidades afectadas por la minería. Reconoce la espiritualidad de los pueblos y comunidades como principal inspiracion en la proteciòn de sus territorios y planes de vida; con eso, prommueve una relación con los bienes comunes que supere el modelo extractivista depredador. La red está vinculada a diversos obispos y representantes eclesiales y se inspira en la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en la encíclica Laudato Si’. También participó en el proceso del Sínodo para la Amazonía y colabora con diversas instancias de la Iglesia en procesos de formación, denuncia y transformación, en defensa de la Casa Común.
La red nació en 2013 por iniciativa de líderes comunitarios y organizaciones cristianas. Su surgimiento respondió a dos situaciones muy claras. Por un lado, el aumento de la violencia y de los conflictos provocados por la expansión de la minería en América Latina, que generaba la necesidad de una mayor cercanía de las Iglesias con las comunidades afectadas. Por otro lado, el hecho de que muchas empresas mineras buscaban acercarse a las Iglesias para que actuaran como mediadoras en los conflictos sociales y ambientales generados por sus proyectos. Muchas comunidades, sin embargo, no buscaban simplemente mediación o pacificación, sino aliados que acompañaran su lucha por los derechos, por la defensa de sus territorios y por la protección de sus proyectos de vida.
Un aspecto central de estos conflictos es el vínculo entre minería y sistema financiero. Las grandes empresas mineras están profundamente conectadas con bancos, fondos de inversión y mercados financieros globales. Por esta razón, transformar este modelo desde dentro resulta muy difícil. Algunas instituciones eclesiales han intentado incidir a través del llamado accionariado crítico, comprando pequeñas cantidades de acciones para participar en las asambleas de accionistas y presentar allí, junto con representantes de comunidades afectadas, denuncias y demandas.
Sin embargo, la estructura de estas corporaciones es altamente globalizada y orientada principalmente a maximizar el valor para los accionistas, muchas veces en detrimento de las comunidades y del medio ambiente. Además, el sector minero suele contar con fuertes incentivos estatales y beneficios fiscales. Entre 2018 y 2022, por ejemplo, bien en los años de los graves crimes socioambeintales de la Vale en Mariana y Brumadinho, grandes empresas mineras con operaciones en Brasil recibieron más de 54 mil millones de dólares en financiamiento internacional, procedente de bancos y fondos de inversión de distintos países.
Ante esta realidad, muchas organizaciones sociales y eclesiales han comenzado a considerar la desinversión como una estrategia ética y eficaz para enfrentar las violaciones de derechos humanos y los impactos socioambientales de la minería. Existen precedentes importantes en los que las Iglesias han promovido campañas de desinversión, como en el caso de los combustibles fósiles, los minerales de conflicto, el apartheid en Sudáfrica o sectores como armas, tabaco y juego.
La preocupación por la coherencia ética de las inversiones también ha sido expresada dentro de la Iglesia universal. El Sínodo para la Amazonía llamó la atención sobre la violencia asociada al extractivismo y sobre la necesidad de prestar atención al origen de las donaciones y a las inversiones realizadas por instituciones eclesiales.
En la misma línea, el documento Mensuram Bonam, publicado en 2022 por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, ofrece criterios para orientar las inversiones financieras de las instituciones católicas según la Doctrina Social de la Iglesia. El texto afirma que el dinero debe ponerse al servicio del bien común y de la dignidad humana, promoviendo una economía más justa, inclusiva y sostenible. Propone integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en las decisiones de inversión y señala tres estrategias principales: excluir sectores incompatibles con la ética cristiana, promover inversiones que favorezcan el desarrollo humano integral y ejercer un compromiso activo con las empresas. Por primera vez en un documento eclesial sobre finanzas éticas se incluye también una llamada explícita a vigilar críticamente las inversiones en el sector minero, debido a sus frecuentes impactos sociales y ambientales.
Algunas Iglesias locales ya han comenzado a tomar decisiones concretas en este sentido. En 2024, la Conferencia Episcopal de Austria adoptó una directriz sobre inversiones éticas titulada “Inversiones financieras como cooperación”. El documento reconoce que invertir nunca es moralmente neutro y decidió excluir las inversiones en la minería y el comercio de oro, debido a la frecuente vinculación de este sector con violaciones de derechos humanos y con el despojo de territorios, especialmente en el Sur global.
En este contexto, la Red Iglesias y Minería ha lanzato en el mes de enero, junto al CELAM, la propuesta de una Plataforma de Desinversión en Minería, abierta a iglesias, congregaciones religiosas, organizaciones de fe e instituciones sociales. Esta propuesta se relanza hoy desde el Norte Global, con esa conferencia en Sala Stampa Vatricana y con un seminario de 3 dias en Roma.
La iniciativa invita a revisar dónde están invertidos los recursos financieros y a retirar inversiones del sector minero como respuesta ética frente a sus impactos sociales y ambientales.
La plataforma busca promover coherencia entre la fe cristiana, la Doctrina Social de la Iglesia y las decisiones económicas. Al mismo tiempo, pretende visibilizar los impactos del extractivismo sobre comunidades y ecosistemas, fortalecer las alternativas económicas promovidas por los pueblos afectados y construir redes de solidaridad entre el Norte y el Sur global.
En definitiva, la desinversión se propone como una herramienta concreta para transformar el modelo extractivista y orientar las finanzas hacia la defensa de la vida, de los territorios y de nuestra Casa Común.
[00422-ES.01] [Texto original: Español]
[B0218-XX.02]