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Videomessaggio del Santo Padre Leone XIV ai partecipanti alla VI Assemblea della Conferenza Ecclesiale dell'Amazzonia (CEAMA), 17.03.2026


Pubblichiamo di seguito il testo del Videomessaggio che il Santo Padre Leone XIV invia ai partecipanti alla VI Assemblea della Conferenza Ecclesiale dell'Amazzonia (CEAMA) in corso a Bogotà dal 16 al 20 marzo 2026:

Videomessaggio

¡La paz del Señor esté con ustedes!

Con alegría me dirijo a todos ustedes queridos pastores, consagrados y consagradas, fieles laicos y laicas, participantes de la VI Conferencia Eclesial de la Amazonia, reunidos en Bogotá. Están viviendo un tiempo privilegiado de escucha al Espíritu Santo para discernir el camino de las comunidades enraizadas en esa región.

Como parte de la preparación, que ha sido acompañada por la oración, han querido compartir conmigo algunos de los pasos que han dado, así como los desafíos a los que se enfrentan. Me han hecho partícipe de los sufrimientos y las esperanzas de los habitantes de la región, así como del creciente deterioro de su entorno natural. A todas las personas que padecen esa situación, quisiera expresarles mi cercanía.

Por esta razón, me alegra que la Asamblea tenga entre sus objetivos la formulación de los Horizontes Pastorales Sinodales, que podrían ser un instrumento útil para orientar la proclamación «de un Dios que ama infinitamente a cada ser humano, que ha manifestado plenamente ese amor en Cristo» (Francisco, Exhort. ap. postsin. Querida Amazonia, 64).

También sé que llevarán a cabo la elección de la presidencia para el período 2026 a 2030, cuya tarea, entre otras, será seguir animando la implementación del Sínodo para la Amazonia y preparar asimismo las contribuciones de su experiencia para la Asamblea Eclesial en Roma, prevista para el año 2028. Tengan la seguridad de que los acompaño a través de mi oración en este importante paso.

Con el deseo de abrir nuevos caminos en la misión de la Iglesia en esa amada tierra, han elegido un texto bíblico para inspirar sus reflexiones: «Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?» (Is 43,19). Es verdad, algo nuevo está naciendo, todavía es frágil, pero ya está en proceso, quizá imperceptible, pero como el germen del árbol shihuahuaco, el “gigante de la selva”, que crece notablemente lento, pero se vuelve capaz de vivir más de mil años, un coloso de decenas de metros de altura y copa amplia, que equivale a ser un lugar seguro para águilas, tucanes, guacamayos, titíes, sakis y ardillas, convirtiéndose en un ecosistema en sí mismo. Esto puede ayudar a entender, queridos hermanos, lo que la Iglesia desea, ser un signo de unidad en la diversidad y refugio seguro, que genera y protege la vida.

El futuro prometedor y esperanzador anunciado por el profeta Isaías alcanza su plenitud en el pasaje del Apocalipsis, que nos habla de un cielo y una tierra nuevos, porque Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,5). Los invito, por tanto, a trabajar con la confianza de una fe radicada en Cristo que nos repite: «Yo te he amado» (Ap 3,9), porque es precisamente ese amor divino-humano de Jesús el que nos transforma en hombres y mujeres nuevos. Este amor, contemplado en la oración, nos envía a responder con generosidad y valentía en la misión.

En este sentido, si queremos ser de Cristo ―el auténtico “gigante de la selva” y «Primogénito de toda la creación» (Col 1,15)―, estamos llamados a ser «la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres» (Exhort. ap. Dilexi te, 21).

Ciertamente, el contexto actual exige una respuesta adecuada ante los numerosos desafíos sociales, ambientales, culturales y eclesiales que persisten en la Amazonia, amenazada por situaciones de abuso y de explotación. En este contexto, la flor de la pasión, cuya peculiar forma alude impresionantemente a la Pasión de Cristo y que ustedes han elegido como símbolo de la Asamblea, representa el papel profético de la Iglesia y de todos sus miembros, cada uno según su misión: proclamar el kerygma y la vida nueva en Cristo, acompañar a los que sufren, custodiar la creación y el respeto a la vida en todas sus formas, especialmente a la vida humana.

Otro de los objetivos de la Conferencia Eclesial, que cumple su quinto aniversario, es delinear una Iglesia con “rostro amazónico”, anhelo del Sínodo de los Obispos en la Asamblea Especial para la Región Panamazónica. Esta tarea se lleva a cabo con la convicción de que, «con la inculturación de la fe, la Iglesia se enriquece con nuevas expresiones y valores, manifestando y celebrando cada vez mejor el misterio de Cristo, logrando unir más estrechamente la fe con la vida y contribuyendo así a una catolicidad más plena, no sólo geográfica sino también cultural» (Documento de Aparecida, 479).

Queridos hermanos, queridas hermanas, la inculturación es un camino difícil, pero necesario. «Hace falta aceptar con valentía la novedad del Espíritu capaz de crear siempre algo nuevo con el tesoro inagotable de Jesucristo» (cf. Querida Amazonia, 69). Por eso, los animo a proseguir juntos, pastores y fieles, en el fortalecimiento de la identidad de los discípulos misioneros en la Amazonia. Sigan sembrando en el surco que ha sido regado incluso con la sangre de tantos hombres y mujeres que les han precedido, y que unidos a la pasión de Cristo se han convertido en la raíz de un “árbol gigante” que crece en la Amazonia.

Confiando los frutos de esta Asamblea Eclesial a la especial intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Creador, les imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y les acompañe siempre. Amen.

[00400-ES.01] [Texto original: Español]

[B0212-XX.01]