MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II CON MOTIVO DE LA JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE DEL AÑO 2002 ... 3. "Migraciones y diálogo interreligioso" es el tema propuesto para la Jornada mundial del emigrante y el refugiado de 2002. Ruego al Señor para que esta celebración anual sea para todos los cristianos ocasión de profundizar en estos aspectos sumamente actuales de la nueva evangelización, valorando todos los instrumentos a disposición, para realizar en las comunidades parroquiales iniciativas apostólicas y pastorales adecuadas. ... 4. Cada día, en muchas partes del mundo, emigrantes, refugiados y desplazados se dirigen a parroquias y organizaciones católicas, buscando apoyo, y son acogidos sin tener en cuenta su pertenencia cultural y religiosa. El servicio de la caridad, que los cristianos siempre están llamados a realizar, no puede limitarse a la mera distribución de ayudas humanitarias. De este modo se crean nuevas situaciones pastorales, que la comunidad eclesial no puede por menos de tener en cuenta. Corresponderá a sus miembros buscar ocasiones oportunas para compartir con quienes son acogidos el don de la revelación del Dios Amor, "que tanto amó al mundo, que dio a su Hijo único" (Jn 3, 16). Junto con el pan material, es indispensable no descuidar el ofrecimiento del don de la fe, especialmente a través del propio testimonio existencial y siempre con gran respeto a todos. La acogida y la apertura recíproca permiten conocerse mejor y descubrir que las diversas tradiciones religiosas contienen a menudo valiosas semillas de verdad. El diálogo que resulta de ello puede enriquecer a cualquier espíritu abierto a la verdad y al bien. De este modo, si el diálogo interreligioso constituye uno de los desafíos más significativos de nuestro tiempo, el fenómeno de las migraciones podría favorecer su desarrollo. Obviamente, como escribí en la carta apostólica Novo millennio ineunte, este diálogo no podrá "basarse en el indiferentismo religioso" (n. 56). ... Castelgandolfo, 25 de julio de 2001 |