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Udienza del Santo Padre ai partecipanti al Congresso del Forum Internazionale dell’Azione Cattolica (27-30 aprile 2017), 27.04.2017


Discorso del Santo Padre

Traduzione in lingua italiana

Alle ore 1100 di questa mattina, nell’Aula del Sinodo, il Santo Padre Francesco ha ricevuto in Udienza i partecipanti al Congresso del Forum internazionale dell’Azione Cattolica (FIAC) che si svolge nell’Aula del Sinodo in Vaticano dal 27 al 30 aprile 2017, sul tema: “Azione Cattolica in missione con tutti e per tutti”.

Pubblichiamo di seguito il discorso che il Papa ha rivolto ai presenti all’Udienza:

Discorso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Les saludo con ocasión de la celebración del este Congreso internacional de Acción Católica, que tiene como tema: «Acción Católica es misión con todos y para todos». Me gustaría compartir con ustedes algunas inquietudes y consideraciones.

Carisma – recreación a la luz de Evangelii gaudium

· Históricamente la Acción Católica ha tenido la misión de formar laicos que asuman su responsabilidad en el mundo. Hoy, concretamente, es la formación de discípulos misioneros. Gracias por que han asumido decididamente la Evangelii Gaudium como carta magna.

· El carisma de la Acción Católica es el carisma de la misma Iglesia encarnada entrañablemente en el hoy y en el aquí de cada Iglesia diocesana que discierne en contemplación y mirada atenta la vida de su pueblo, y busca renovados caminos de evangelización y de misión desde las distintas realidades parroquiales.

· La Acción Católica ha tenido tradicionalmente cuatro pilares o patas: la Oración, la Formación, el Sacrificio y el Apostolado. De acuerdo a cada momento de su historia se ha apoyado primero una pata y después las otras. Así, en algún momento, lo más fuerte fue la oración o la formación doctrinal. Dadas las características de este momento el apostolado tiene que ser lo distintivo y es la pata que se apoya primero. Esto no es en desmedro de las otras realidades sino, muy por el contrario, lo que las provoca. El apostolado misionero necesita oración, formación y sacrificio. Esto parece muy claro en Aparecida y la Evangelii Gaudium. Hay un dinamismo integrador en la misión.

· Formen: ofreciendo un proceso de crecimiento en la fe, un itinerario catequístico permanente orientado a la misión, adecuado a cada realidad, apoyados en la Palabra de Dios, para animar una feliz amistad con Jesús y la experiencia de amor fraterno.

· Recen: en esa santa extroversión que pone el corazón en las necesidades del pueblo, en sus angustias, en sus alegrías. Una oración que camine, que los lleve bien lejos. Así evitarán estar mirándose continuamente a sí mismos.

· Sacrifíquense: pero no para sentirse más pulcros, sacrificio generoso es el que hace bien a los otros. Ofrezcan su tiempo buscando cómo hacer para que los otros crezcan, ofrezcan lo que hay en los bolsillos compartiendo con los que menos tienen, ofrezcan sacrificadamente el don de la vocación personal para embellecer y hacer crecer la casa común.

Renovar el compromiso evangelizador – diocesaneidad – parroquias

· La misión no es una tarea entre tantas en la Acción Católica, sino que es la tarea. La Acción Católica tiene el carisma de llevar adelante la pastoral de la Iglesia. Si la misión no es su fuerza distintiva se desvirtúa la esencia de la Acción Católica y pierde su razón de ser.

· Es vital renovar y actualizar el compromiso de la Acción Católica para la evangelización, llegando a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, a todas las periferias existenciales, de verdad y no como una simple formulación de principios.

· Esto implica replantear sus planes de formación, sus formas de apostolado y hasta su misma oración para que sean esencialmente, y no ocasionalmente, misioneros. Abandonar el viejo criterio: porque siempre se ha hecho así. Hay cosas que han sido realmente muy buenas y meritorias que hoy quedarían fuera de contexto si las quisiéramos repetir.

· La Acción Católica tiene que asumir la totalidad de la misión de la Iglesia en generosa pertenencia a la Iglesia diocesana desde la Parroquia.

· La misión de la Iglesia universal se actualiza en cada Iglesia particular con su propio color, asimismo la Acción Católica cobra vida auténtica respondiendo y asumiendo como propia la pastoral de cada Iglesia diocesana en su inserción concreta desde las parroquias.

· La Acción Católica tiene que ofrecer a la Iglesia diocesana un laicado maduro que sirva con disponibilidad a los proyectos pastorales de cada lugar como un modo de realizar su vocación. Necesitan encarnarse concretamente.

· No pueden ser de esos grupos tan universales que no hacen pie en ningún lado, que no responden a nadie y andan buscando lo que más les gusta de cada lugar.

Agentes – Todos sin excepción

· Todos los miembros de la Acción Católica son dinámicamente misioneros. Los chicos evangelizan a los chicos, los jóvenes a los jóvenes, los adultos a los adultos, etc. Nada mejor que un par para mostrar que es posible vivir la alegría de la fe.

· Eviten caer en la tentación perfeccionista de la eterna preparación para la misión y de los eternos análisis, que cuando se terminan ya pasaron de moda o están desactualizados. El ejemplo es Jesús con los apóstoles: los enviaba con lo que tenían. Después los volvía a reunir y los ayudaba a discernir sobre lo que vivieron.

· Que la realidad les vaya marcando el ritmo y dejen que el Espíritu Santo los vaya conduciendo. Él es el maestro interior que va iluminando nuestro obrar cuando vamos libres de presupuestos o condicionamientos. Se aprende a evangelizar evangelizando, como se aprende a rezar rezando si tenemos el corazón bien dispuesto.

· Todos pueden misionar aunque todos no puedan salir a la calle o al campo. Es muy importante el lugar que le brindan a las personas mayores que pertenecen desde hace mucho o se incorporan. Si cabe la expresión: pueden ser la sección contemplativa e intercesora dentro de las diferentes secciones de la Acción Católica. Ellos son los que pueden crear el patrimonio de oración y de la gracia para la misión. Del mismo modo los enfermos. Esta oración Dios la escucha con ternura especial. Que todos ellos se sientan parte, se descubran activos y necesarios.

Destinatarios – Todos los hombres y todas las periferias

· Es necesario que la Acción Católica esté presente en el mundo político, empresarial, profesional, pero no para creerse los cristianos perfectos y formados sino para servir mejor.

· Es imprescindible que la Acción Católica esté en las cárceles, los hospitales, en la calle, las villas, las fábricas. Si no es así, va a ser una institución de exclusivos que no le dice nada a nadie, ni a la misma Iglesia.

· Quiero una Acción Católica en este pueblo, la parroquia, en la diócesis, en el país, barrio, en la familia, en el estudio y el trabajo, en lo rural, en los ámbitos propios de la vida. En estos nuevos areópagos es donde se toman decisiones y se construye la cultura.

· Agilicen los modos de incorporación. No sean aduana. No pueden ser más restrictivos que la misma Iglesia ni más papistas que el Papa. Abran las puertas, no tomen examen de perfección cristiana porque van a estar promoviendo un fariseísmo hipócrita. Hace falta misericordia activa.

· El compromiso que asumen los laicos que se integran a la Acción Católica mira hacia adelante. Es la decisión de trabajar por la construcción del reino. No hay que «burocratizar» esta gracia particular porque la invitación del Señor viene cuando menos lo esperamos; tampoco podemos «sacramentalizar» la oficialización con requisitos que responden a otro ámbito de la vida de la fe y no al del compromiso evangelizador. Todos tienen derecho a ser evangelizadores.

· Que la Acción Católica brinde el espacio de contención y de experiencia cristiana a aquellos que se sienten por motivos personales como «cristianos de segunda».

Modo – En medio del pueblo

· De los destinatarios depende el modo. Como nos dijo el Concilio y rezamos muchas veces en la Misa: atentos y compartiendo la luchas y esperanzas de los hombres para mostrarles el camino de la salvación. La Acción Católica no puede estar lejos del pueblo, sino que sale del pueblo y tiene que estar en medio del pueblo. Tienen que popularizar más la Acción Católica. Esto no es una cuestión de imagen sino de veracidad y de carisma. Tampoco es demagogia, sino seguir los pasos del maestro que no le dio asco nada.

· Para poder seguir este camino es bueno recibir un barrio de pueblo. Compartir la vida de la gente y aprender a descubrir por dónde van sus intereses y sus búsquedas, cuáles son sus anhelos y heridas más profundas; y qué es lo que necesitan de nosotros. Esto es fundamental para no caer en la esterilidad de dar respuestas a preguntas que nadie se hace. Los modos de evangelizar se pueden pensar desde un escritorio pero después de haber andado en medio del pueblo y no al revés.

· Una Acción Católica más popular, más encarnada les va a traer problemas, porque van a querer formar parte de la institución personas que aparentemente no están en condiciones: familias en la que los padres no están casados por la iglesia, hombres y mujeres con un pasado o presente difícil pero que luchan, jóvenes desorientados y heridos. Es un desafío a la maternidad eclesial de la Acción Católica; recibir a todos y acompañarlos en al camino de la vida con las cruces que lleven a cuestas.

· Todos pueden formar parte desde lo que tienen con lo que pueden.

· Para este pueblo concreto se forman. Con este y por este pueblo concreto se reza.

· Agudicen la mirada para ver los signos de Dios presentes en la realidad sobre todo en las expresiones de religiosidad popular. Desde ahí podrán comprender más el corazón de los hombres y descubrirán los modos sorprendentes desde los que Dios actúa más allá de nuestros conceptos.

Proyecto – Acción Católica en salida – Pasión por Cristo, pasión por nuestro pueblo

· Se han planteado una Acción Católica en salida, y eso es muy bueno porque los ubica en su propio eje. La salida significa apertura, generosidad, encuentro con la realidad más allá de las cuatro paredes de la institución y de las parroquias. Esto significa renunciar a controlar demasiado las cosas y a programar los resultados. Esa libertad, que es fruto del Espíritu Santo, es la que los va a hacer crecer.

· El proyecto evangelizador de la Acción Católica tiene que pasar por estos pasos: primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar. Un paso adelante en la salida, encarnados y haciendo camino juntos. Esto, ya es un fruto que se celebra. Contagien la alegría de la fe, que se note la alegría de evangelizar en todas las ocasiones, a tiempo y a destiempo.

· No caigan en la tentación del estructuralismo. Sean audaces, no son más fieles a la iglesia porque estén esperando a cada paso que les digan lo que tienen que hacer.

· Animen a sus miembros a disfrutar de la misión cuerpo a cuerpo casual o a partir de la acción misionera de la comunidad.

· No clericalicen al laicado. Que la aspiración de sus miembros no sea formar parte del sanedrín de las parroquias que rodean al cura sino la pasión por el reino. Pero no se olviden de plantear el tema vocacional con seriedad. Escuela de santidad que pasa necesariamente por descubrir la propia vocación, que no es ser un dirigente o capillero diplomado sino, por sobre todas las cosas: un evangelizador.

· Tienen que ser lugar de encuentro para el resto de los carismas institucionales y de movimientos que hay en la iglesia sin miedo a perder identidad. Además, de sus miembros tienen que salir los evangelizadores, catequistas, misioneros, trabajadores sociales que seguirán haciendo crecer a la Iglesia.

· Muchas veces se ha dicho que la Acción Católica es el brazo largo de la jerarquía y esto, lejos de ser una prerrogativa que haga mirar al resto por encima del hombro, es una responsabilidad muy grande que implica fidelidad y coherencia a lo que la Iglesia va mostrando en cada momento de la historia sin pretender anclarse en formas pasadas como si fueran las únicas posibles. La fidelidad a la misión exige esa «plasticidad buena» de quien tiene puesto un oído en el pueblo y otro en Dios.

· En la publicación: «La Acción católica a luz de la teología Tomista», de 1937, aparece: «¿Acaso la Acción Católica no debe convertirse en Pasión Católica ?». La pasión católica, la pasión de la Iglesia es vivir la dulce y confortadora alegría de evangelizar. Esto es lo que necesitamos de la Acción Católica.

Muchas gracias.

[00637-ES.01] [Texto original: Español]

Traduzione in lingua italiana

Cari fratelli e sorelle,

Vi saluto in occasione della celebrazione di questo Congresso internazionale di Azione Cattolica, che ha come tema: “Azione Cattolica in missione con tutti e per tutti”. Mi piacerebbe condividere con voi alcune preoccupazioni e considerazioni.

Carisma – ricreazione alla luce di Evangelii gaudium

● Storicamente l’Azione Cattolica ha avuto la missione di formare laici che si assumessero la propria responsabilità nel mondo. Oggi, in concreto, è la formazione di discepoli missionari. Grazie per aver assunto decisamente la Evangelii gaudium come magna carta.

● Il carisma dell’Azione Cattolica è il carisma della stessa Chiesa incarnata profondamente nell’oggi e nel qui di ogni Chiesa diocesana che discerne in contemplazione e con sguardo attento la vita del suo popolo e cerca nuovi cammini di evangelizzazione e di missione a partire dalle diverse realtà parrocchiali.

● L’Azione Cattolica ha avuto tradizionalmente quattro pilastri o zampe: la Preghiera, la Formazione, il Sacrificio e l’Apostolato. A seconda del momento della sua storia ha poggiato prima una zampa e poi le altre. Così, in un certo momento, a essere più forte è stata la preghiera o la formazione dottrinale. Date le caratteristiche del momento, l’apostolato deve essere il tratto distintivo ed è la zampa che si poggia per prima. E questo non va a detrimento delle altre realtà, ma, proprio al contrario, è ciò che le provoca. L’apostolato missionario ha bisogno di preghiera, formazione e sacrificio. Ciò appare chiaramente ad Aparecida e nella Evangelii gaudium. C’è un dinamismo integratore nella missione.

Formate: offrendo un processo di crescita nella fede, un percorso catechetico permanente orientato alla missione, adeguato a ogni realtà, basandovi sulla Parola di Dio, per animare una felice amicizia con Gesù e l’esperienza di amore fraterno.

Pregate: in quella santa estroversione che pone il cuore nei bisogni del popolo, nelle sue sofferenze e nelle sue gioie. Una preghiera che camini, che vi porti molto lontano. Così eviterete di stare a guardare continuamente voi stessi.

Sacrificatevi: ma non per sentirvi più puliti, il sacrificio generoso è quello che fa bene agli altri. Offrite il vostro tempo cercando come fare perché gli altri crescano, offrite quello che c’è nelle tasche condividendolo con quanti hanno meno, offrite generosamente il dono della vocazione personale per abbellire e far crescere la casa comune.

Rinnovare l’impegno evangelizzatore – diocesanità – parrocchie

● La missione non è un compito tra i tanti nell’Azione Cattolica, è il compito. L’Azione Cattolica ha il carisma di portare avanti la pastorale della Chiesa. Se la missione non è la sua forza distintiva, si snatura l’essenza dell’Azione Cattolica, e perde la sua ragion d’essere.

● È vitale rinnovare e aggiornare l’impegno dell’Azione Cattolica per l’evangelizzazione, giungendo a tutti, in tutti i luoghi, in tutte le occasioni, in tutte le periferie esistenziali, veramente, non come una semplice formulazione di principi.

● Ciò implica ripensare i vostri piani di formazione, le vostre forme di apostolato e persino vostra stessa preghiera affinché siano essenzialmente, e non occasionalmente, missionari. Abbandonare il vecchio criterio: perché si è sempre fatto così. Ci sono cose che sono state davvero molto buone e meritorie, che oggi sarebbero fuori contesto se le volessimo ripetere.

● L’Azione Cattolica deve assumere la totalità della missione della Chiesa in generosa appartenenza alla Chiesa diocesana a partire dalla Parrocchia.

● La missione della Chiesa universale si aggiorna in ogni Chiesa particolare con il proprio colore; parimenti l’Azione Cattolica acquista vita autentica rispondendo e assumendo come propria la pastorale di ogni Chiesa diocesana nel suo inserimento concreto a partire dalle parrocchie.

● L’Azione Cattolica deve offrire alla Chiesa diocesana un laicato maturo che serva con disponibilità i progetti pastorali di ogni luogo come un modo per realizzare la sua vocazione. Dovete incarnarvi concretamente.

● Non potete essere come quei gruppi tanto universali che non hanno una base in nessun posto, che non rispondono a nessuno e vanno cercando ciò che più li aggrada di ogni luogo.

Agenti – Tutti senza eccezioni

● Tutti i membri dell’Azione Cattolica sono dinamicamente missionari. I ragazzi evangelizzano i ragazzi, i giovani i giovani, gli adulti gli adulti, e così via. Niente di meglio di un proprio pari per mostrare che è possibile vivere la gioia della fede.

● Evitate di cadere nella tentazione perfezionista dell’eterna preparazione per la missione e delle eterne analisi, che quando si concludono sono già passate di moda o sono superate. L’esempio è Gesù con gli apostoli: li inviava con quello che avevano. Poi li riuniva e li aiutava a discernere su ciò che avevano vissuto.

● Che sia la realtà a dettarvi il tempo, che permettiate allo Spirito Santo di guidarvi. Egli è il maestro interiore che illumina il nostro operato quando siamo liberi da preconcetti e condizionamenti. S’impara a evangelizzare evangelizzando, come s’impara a pregare pregando, se il nostro cuore è bendisposto.

Tutti potete andare in missione anche se non tutti potete uscire nelle strade o nelle campagne. È molto importante il posto che date alle persone anziane che sono membri da lungo tempo o che s’incorporano. Si potrebbe dire: possono essere la sezione contemplativa e intercessore all’interno delle diverse sezioni dell’Azione Cattolica. Sono loro a poter creare il patrimonio di preghiera e di grazia per la missione. Come pure i malati. Questa preghiera Dio l’ascolta con tenerezza speciale. Che tutti loro si sentano partecipi, si scoprano attivi e necessari.

Destinatari – Tutti gli uomini e tutte le periferie

● È necessario che l’Azione Cattolica sia presente nel mondo politico, imprenditoriale, professionale, ma non perché ci si creda cristiani perfetti e formati, ma per servire meglio.

● È indispensabile che l’Azione Cattolica sia presente nelle carceri, negli ospedali, nelle strade, nelle baraccopoli, nelle fabbriche. Se così non sarà, sarà un’istituzione di esclusivisti che non dicono nulla a nessuno, neppure alla stessa Chiesa.

● Voglio un’Azione Cattolica tra la gente, nella parrocchia, nella diocesi, nel paese, nel quartiere, nella famiglia, nello studio e nel lavoro, nella campagna, negli ambiti propri della vita. È in questi nuovi areopaghi che si prendono decisioni e si costruisce la cultura.

Snellire i modi d’inserimento. Non siate dogane. Non potete essere più restrittivi della stessa Chiesa né più papisti del Papa. Aprite le porte, non fate esami di perfezione cristiana perché così facendo promuoverete un fariseismo ipocrita. C’è bisogno di misericordia attiva.

L’impegno che assumono i laici che aderiscono all’Azione Cattolica guarda avanti. È la decisione di lavorare per la costruzione del regno. Non bisogna “burocratizzare” questa grazia particolare perché l’invito del Signore viene quando meno ce lo aspettiamo; non possiamo neppure “sacramentalizzare” l’ufficializzazione con requisiti che rispondono a un altro ambito della vita della fede e non a quello dell’impegno evangelizzatore. Tutti hanno diritto a essere evangelizzatori.

● Che l’Azione Cattolica offra lo spazio di accoglienza e di esperienza cristiana a quanti, per motivi personali, si sentono “cristiani di second’ordine”.

Modo – In mezzo al popolo

● Il modo dipende dai destinatari. Come ci ha detto il Concilio e preghiamo spesso nella Messa: attenti e condividendo le lotte e le speranze degli uomini per mostrare loro il cammino della salvezza. L’Azione Cattolica non può stare lontano dal popolo, ma viene dal popolo e deve stare in mezzo al popolo. Dovete popolarizzare di più l’Azione Cattolica. Non è una questione d’immagine ma di veridicità e di carisma. Non è neppure demagogia, ma seguire i passi del maestro che non ha provato disgusto per nulla.

● Per poter seguire questo cammino è bene ricevere un quartiere popolare. Condividere la vita della gente e imparare a scoprire quali sono i suoi interessi e le sue ricerche, quali sono i suoi aneliti e le sue ferite più profonde; e di che cosa ha bisogno da noi. Ciò è fondamentale per non cadere nella sterilità di dare risposte a domande che nessuno si fa. I modi di evangelizzare si possono pensare da una scrivania, ma solo dopo essere stati in mezzo al popolo e non al contrario.

● Un’Azione Cattolica più popolare, più incarnata, vi causerà problemi, perché vorranno far parte dell’istituzione persone che apparentemente non sono in condizioni di farlo: famiglie in cui i genitori non si sono sposati in Chiesa, uomini e donne con un passato o un presente difficile ma che lottano, giovani disorientati e feriti. È una sfida alla maternità ecclesiale dell’Azione Cattolica; ricevere tutti e accompagnarli nel cammino della vita con le croci che portano sulle spalle.

● Tutti possono partecipare a partire da ciò che hanno e con quel che possono.

Per questo popolo concreto ci si forma. Con questo e per questo popolo concreto si prega.

● Aguzzate la vista per vedere i segni di Dio presenti nella realtà, soprattutto nelle espressioni di religiosità popolare. Da lì potrete capire meglio il cuore degli uomini e scoprirete i modi sorprendenti con cui Dio agisce al di là dei nostri concetti.

Progetto – Azione Cattolica in uscita – Passione per Cristo, passione per il nostro popolo

● Vi siete proposti un’Azione Cattolica in uscita, e questo è un bene perché vi situa sul vostro proprio asse. Uscita significa apertura, generosità, incontro con la realtà al di là delle quattro mura dell’istituzione e delle parrocchie. Ciò significa rinunciare a controllare troppo le cose e a programmare i risultati. È questa libertà, che è frutto dello Spirito Santo, che vi farà crescere.

● Il progetto evangelizzatore dell’Azione Cattolica deve compiere i seguenti passi: primerear, cioè prendere l’iniziativa, partecipare, accompagnare, fruttificare e festeggiare. Un passo avanti nell’uscita, incarnati e camminando insieme. Questo è già un frutto da festeggiare. Contagiate con la gioia della fede, che si noti la gioia di evangelizzare in ogni occasione, opportuna e non opportuna.

● Non cadete nella tentazione dello strutturalismo. Siate audaci, non siete più fedeli alla Chiesa se aspettate a ogni passo che vi dicano che cosa dovete fare.

● Incoraggiate i vostri membri ad apprezzare la missione corpo a corpo casuale o a partire dall’azione missionaria della comunità.

● Non clericalizzate il laicato. Che l’aspirazione dei vostri membri non sia di far parte del sinedrio delle parrocchie che circonda il parroco ma la passione per il regno. Non dimenticatevi però di impostare il tema vocazionale con serietà. Scuola di santità che passa necessariamente per la scoperta della propria vocazione, che non è esser un dirigente o un prete diplomato, bensì, e prima di tutto, un evangelizzatore.

● Dovete essere luogo di incontro per il resto dei carismi istituzionali e dei movimenti che ci sono nella Chiesa senza paura di perdere identità. Inoltre, tra i vostri membri devono uscire evangelizzatori, catechisti, missionari, operatori sociali che continueranno a far crescere la Chiesa.

● Molte volte si è detto che l’Azione Cattolica è il braccio lungo della gerarchia e questo, lungi dall’essere una prerogativa che fa guardare gli altri dall’alto in basso, è una responsabilità molto grande che implica fedeltà e coerenza a quello che la Chiesa mostra in ogni momento della storia senza pretendere di restare ancorati a forme passate come se fossero le uniche possibili. La fedeltà alla missione esige questa “plasticità buona” di chi ha rivolto un orecchio al popolo e l’altro a Dio.

● Nella pubblicazione “La Acción Católica a luz de la teología Tomista”, del 1937, si legge: “Forse l’Azione Cattolica non deve tradursi in Passione Cattolica?”. La passione cattolica, la passione della Chiesa è vivere la dolce e confortante gioia di evangelizzare. Questo è ciò di cui abbiamo bisogno dall’Azione Cattolica.

Grazie.

[00637-IT.0] [Testo originale: Spagnolo]

[B0270-XX.02]