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Viaggio Apostolico di Sua Santità Francesco in Svezia in occasione della Commemorazione Comune luterano-cattolica della Riforma (31 ottobre – 1 novembre 2016) – Evento Ecumenico a Malmö, 31.10.2016


Evento Ecumenico nella Malmö Arena

Incontro con le Delegazioni Ecumeniche presso la Malmö Arena

Evento Ecumenico nella Malmö Arena

Discorso del Santo Padre

Traduzione in lingua italiana

Traduzione in lingua inglese

Traduzione in lingua francese

Traduzione in lingua tedesca

Traduzione in lingua portoghese

Alle ore 17.00 di questo pomeriggio, si è tenuto presso la Malmö Arena l’Evento Ecumenico.

Al Suo arrivo il Santo Padre Francesco, accompagnato dal Presidente della LWF (Lutheran World Federation), il Vescovo Munib Yunan, dal Segretario Generale, Rev.do Martín Junge, e dal Presidente del Pontificio Consiglio per la Promozione dell’Unità dei Cristiani, Card. Kurt Koch, ha compiuto un giro nell’Arena a bordo di una vettura elettrica.

L’evento ecumenico, nel quinto centenario della Riforma Luterana, è stato introdotto dal Segretario Generale della LWF, Rev.do Martín Junge, cui sono seguite quattro testimonianze: una giovane indiana, un sacerdote colombiano, una donna dal Burundi e una rifugiata dal Sud Sudan per rimarcare anche l’impegno comune nella solidarietà.

Dopo il discorso del Presidente della LWF, il Vescovo Munib Yunan, e quello del Santo Padre, la Caritas Internationalis e la LWF hanno siglato una Dichiarazione di intenti, intitolata “Together in Hope”. Quindi, sono intervenuti il Vescovo caldeo di Aleppo (Siria), S.E. Mons. Antoine Audo, S.I. e il Primo Ministro, Sig. Stefan Löfven. Infine, è stato lanciato un appello, denominato “Call to action”.

Riportiamo di seguito il discorso che Papa Francesco ha pronunciato nel corso dell’Evento Ecumenico:

Discorso del Santo Padre

 

Queridos hermanos y hermanas,

Doy gracias a Dios por esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma, que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo.

El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena. Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica. Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social. Saludo cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo. Los exhorto a seguir adelante por el camino de la cooperación.

He escuchado con atención los testimonios, de cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios nuestro Padre. Pranita se ha referido a la creación. Es cierto, toda la creación es una manifestación del inmenso amor de Dios para con nosotros; por eso, también por medio de los dones de la naturaleza nosotros podemos contemplar a Dios. Comparto tu consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común, y que generan graves consecuencias también sobre el clima. Como bien lo has recordado, los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos, y son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos. Como decimos en nuestra tierra, en mi tierra: «Al final, la gran fiesta la terminan pagando los pobres». Todos somos responsables de la preservación de la creación, y de modo particular nosotros los cristianos. Nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos. Pranita, yo te animo a seguir adelante en tu compromiso en favor de la casa común. Gracias.

Mons. Héctor Fabio nos ha informado del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Les pido una oración especial por esa tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana. Y también, como el corazón cristiano, si lo mira a Jesús, no conoce límites. Que sea una oración que vaya más allá y que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto.

Marguerite ha llamado nuestra atención sobre el trabajo en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz. Lo que tú consideras como una misión, ha sido una semilla, una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy, gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. ¡Apostaste al futuro! ¡Gracias! Te doy las gracias por el hecho de que ahora, incluso en el exilio, sigues comunicando un mensaje de paz. Has dicho que todos los que te conocen piensan que lo que haces es una locura. Por supuesto, es la locura del amor a Dios y al prójimo. Ojalá que se pudiera propagar esta locura, iluminada por la fe y la confianza en la Providencia. Sigue adelante y que esa voz de esperanza que escuchaste al inicio de tu aventura y de tu apuesta continúe animando tu corazón y el corazón de muchos jóvenes.

Rose, la más joven, ha manifestado un testimonio realmente conmovedor. Ha sabido sacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte. En lugar de malgastar sus fuerzas en situaciones adversas, las ha empleado en una vida fecunda. Mientras escuchaba tu historia, me venía a la mente la vida de tantos jóvenes que necesitan testimonios como el tuyo. Me gustaría recordar que todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por él. Rose, te agradezco de corazón tus esfuerzos y tus desvelos por animar a otras niñas a regresar a la escuela y, también, el que recen todos los días por la paz en el joven estado del Sudán del Sur, que tanto la necesita.

Y después de escuchar estos testimonios valientes, y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesidad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a todos los gobiernos que asisten a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad. Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados - porque son desechados de su patria - de los marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge. A nosotros, cristianos, hoy se nos pide protagonizar la revolución de la ternura

Dentro de poco escucharemos el testimonio del Obispo Antoine, que vive en Alepo, ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales. Las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, por el conflicto de la amada Siria, que dura ya más de cinco años. En medio de tanta devastación, es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad. Es admirable también que tú, querido hermano Antoine, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios. Cada uno de ellos está en nuestros corazones y en nuestra oración. Imploremos la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos del mundo, de esa región, y de todos los que intervienen en ella.

Queridos hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades. Que estas historias y estos testigos nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos. Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz, un gesto de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana. Y como sabemos, la esperanza no defrauda. Gracias.

[01738-ES.02] [Texto original: Español]

Traduzione in lingua italiana

Cari fratelli e sorelle,

rendo grazie a Dio per questa commemorazione congiunta dei 500 anni della Riforma, che stiamo vivendo con spirito rinnovato e nella consapevolezza che l’unità tra i cristiani è una priorità, perché riconosciamo che tra di noi è molto più quello che ci unisce di quello che ci separa. Il cammino intrapreso per raggiungerla è già un grande dono che Dio ci fa e, grazie al suo aiuto, siamo oggi qui riuniti, luterani e cattolici, in spirito di comunione, per rivolgere il nostro sguardo all’unico Signore, Gesù Cristo.

Il dialogo tra di noi ha permesso di approfondire la comprensione reciproca, di generare mutua fiducia e confermare il desiderio di camminare verso la comunione piena. Uno dei frutti prodotti da questo dialogo è la collaborazione tra diverse organizzazioni della Federazione Luterana Mondiale e della Chiesa Cattolica. Grazie a questo nuovo clima di comprensione, oggi Caritas Internationalis e Lutheran World Federation World Service firmeranno una dichiarazione comune di accordi, allo scopo di sviluppare e consolidare una cultura di collaborazione per la promozione della dignità umana e della giustizia sociale. Saluto cordialmente i membri di entrambe le organizzazioni che, in un mondo frammentato da guerre e conflitti, sono state e sono un esempio luminoso di dedizione e servizio al prossimo. Li esorto a continuare sulla strada della cooperazione.

Ho ascoltato con attenzione le testimonianze: come, in mezzo a tante sfide, giorno dopo giorno, mettono a disposizione la vita per costruire un mondo che corrisponda sempre di più ai disegni di Dio, nostro Padre. Pranita si è riferita alla creazione. Certo, tutta la creazione è una manifestazione dell’immenso amore di Dio verso di noi; per questo, anche attraverso i doni della natura noi possiamo contemplare Dio. Condivido la tua costernazione per gli abusi che danneggiano il pianeta, la nostra casa comune, e che producono gravi conseguenze anche sul clima. Come bene hai ricordato, gli impatti maggiori ricadono spesso sulle persone più vulnerabili e con meno risorse, che sono costrette ad emigrare per salvarsi dagli effetti dei cambi climatici. Come diciamo nella nostra terra, nella mia terra: “Alla fine, la grande festa finiscono per pagarla i poveri”. Tutti siamo responsabili della salvaguardia del creato, in modo particolare noi cristiani. Il nostro stile di vita, i nostri comportamenti devono essere coerenti con la nostra fede. Siamo chiamati a coltivare un’armonia con noi stessi e con gli altri, ma anche con Dio e con l’opera delle sue mani. Pranita, io ti incoraggio a proseguire nel tuo impegno a favore della nostra casa comune. Grazie!

Mons. Héctor Fabio ci ha informato sul lavoro congiunto che cattolici e luterani svolgono in Colombia. E’ una buona notizia sapere che i cristiani si uniscono per dar vita a processi comunitari e sociali di comune interesse. Vi chiedo una speciale preghiera per quella terra meravigliosa affinché, con la collaborazione di tutti, si possa giungere finalmente alla pace, tanto desiderata e necessaria per una degna convivenza umana. E poiché il cuore cristiano, se guarda a Gesù, non conosce limiti, che sia una preghiera che vada più in là e che abbracci tutti i Paesi in cui si stanno protraendo gravi situazioni di conflitto.

Marguerite ha richiamato la nostra attenzione sul lavoro in favore dei bambini vittime di tante atrocità e sull’impegno per la pace. E’ qualcosa di ammirevole e, al tempo stesso, un appello a prendere sul serio innumerevoli situazioni di vulnerabilità sofferte da tante persone indifese, quelle che non hanno voce. Quello che tu consideri come una missione, è stato un seme, un seme che ha prodotto frutti abbondanti, e oggi, grazie a questo seme, migliaia di bambini possono studiare, crescere e recuperare la salute. Hai scommesso sul futuro! Grazie. E ti ringrazio per il fatto che ora, anche in esilio, continui a comunicare un messaggio di pace. Hai detto che tutti quelli che ti conoscono pensano che quello che fai è una pazzia. Certo, è la pazzia dell’amore a Dio e al prossimo. Magari questa pazzia potesse propagarsi, illuminata dalla fede e dalla fiducia nella Provvidenza! Vai avanti, e possa quella voce di speranza, che hai ascoltato all’inizio della tua avventura e della tua scommessa, continuare a stimolare il tuo cuore e il cuore di molti giovani.

Rose, la più giovane, ha offerto una testimonianza davvero commovente. Ha saputo trarre profitto dal talento che Dio le ha dato mediante lo sport. Invece di sprecare le sue forze in situazioni avverse, le ha impiegate in una vita feconda. Mentre ascoltavo la tua storia, mi veniva in mente la vita di tanti giovani che hanno bisogno di testimonianze come la tua. Mi piacerebbe ricordare che tutti possono scoprire la meravigliosa condizione di essere figli di Dio e il privilegio di essere benvoluti e amati da Lui. Rose, ti ringrazio di cuore per i tuoi sforzi e i sacrifici per incoraggiare altre ragazze a tornare a scuola, e anche per le preghiere che reciti ogni giorno per la pace nel giovane Stato del Sudan del Sud, che ne ha tanto bisogno.

E dopo aver ascoltato queste forti testimonianze, che ci fanno pensare alla nostra vita e al modo in cui rispondiamo alle situazioni di necessità che si trovano accanto a noi, desidero ringraziare tutti i Governi che assistono i rifugiati, tutti i Governi che assistono i profughi e coloro che chiedono asilo, perché ogni azione in favore di queste persone che hanno necessità di protezione rappresenta un grande gesto di solidarietà e di riconoscimento della loro dignità. Per noi cristiani è una priorità andare incontro agli scartati – perché sono scartati dalla loro patria -, agli emarginati del nostro mondo e rendere tangibile la tenerezza e l’amore misericordioso di Dio, che non scarta nessuno, ma accoglie tutti. A noi cristiani oggi è chiesto di essere protagonisti della rivoluzione della tenerezza.

Tra poco ascolteremo la testimonianza del Vescovo Antoine, che vive ad Aleppo, città stremata dalla guerra, dove sono disprezzati e calpestati persino i diritti più fondamentali. Le notizie ci riferiscono quotidianamente l’indicibile sofferenza causata dal conflitto siriano, dal conflitto dell’amata Siria, che dura ormai da più di cinque anni. In mezzo a tanta devastazione, è veramente eroico che rimangano lì uomini e donne per prestare assistenza materiale e spirituale a chi ne ha necessità. È anche ammirevole che tu, caro fratello Antoine, continui a lavorare in mezzo a tanti pericoli per raccontarci la drammatica situazione dei siriani. Ciascuno di loro è nel nostro cuore e nella nostra preghiera. Imploriamo la grazia della conversione dei cuori di quelli che detengono la responsabilità dei destini del mondo, di quella regione e di tutti coloro che in essa intervengono.

Cari fratelli e sorelle, non lasciamoci abbattere dalle avversità. Queste storie, queste testimonianze ci motivino e ci offrano nuovo impulso per lavorare sempre più uniti. Quando torniamo alle nostre case, portiamo con noi l’impegno di fare ogni giorno un gesto di pace e di riconciliazione, per essere testimoni coraggiosi e fedeli di speranza cristiana. E come sappiamo, la speranza non delude! Grazie!

[01738-IT.02] [Testo originale: Spagnolo]

Traduzione in lingua inglese

Dear Brothers and Sisters,

I thank God for this joint commemoration of the five-hundredth anniversary of the Reformation. We remember this anniversary with a renewed spirit and in the recognition that Christian unity is a priority, because we realize that much more unites us than separates us. The journey we have undertaken to attain that unity is itself a great gift that God gives us. With his help, today we have gathered here, Lutherans and Catholics, in a spirit of fellowship, to direct our gaze to the one Lord, Jesus Christ.

Our dialogue has helped us to grow in mutual understanding; it has fostered reciprocal trust and confirmed our desire to advance towards full communion. One of the fruits of this dialogue has been cooperation between different organizations of the Lutheran World Federation and the Catholic Church. Thanks to this new atmosphere of understanding, Caritas Internationalis and the Lutheran World Federation World Service will today sign a joint agreed statement aimed at developing and strengthening a spirit of cooperation for the promotion of human dignity and social justice. I warmly greet the members of both organizations; in a world torn by wars and conflicts, they have been, and continue to be, a luminous example of commitment and service to neighbour. I encourage you to advance along the path of cooperation.

I have listened closely to those who gave the witness talks, how amid so many challenges they daily devote their lives to building a world increasingly responsive to the plan of God, our Father. Pranita talked about creation. Clearly, creation itself is a sign of God’s boundless love for us. Consequently, the gifts of nature can themselves lead us to contemplate God. I share your concern about the abuses harming our planet, our common home, and causing grave effects on the climate. As we say in our land, in my land: “In the end, it is the poor who pay for our great festivity”. As you rightly mentioned, their greatest impact is on those who are most vulnerable and needy; they are forced to emigrate in order to escape the effects of climate change. All of us, and we Christians in particular, are responsible for protecting creation. Our lifestyle and our actions must always be consistent with our faith. We are called to cultivate harmony within ourselves and with others, but also with God and with his handiwork. Pranita, I encourage you to persevere in your commitment on behalf of our common home. Thank you!

Mgr Héctor Fabio told us of the joint efforts being made by Catholics and Lutherans in Colombia. It is good to know that Christians are working together to initiate communitarian and social processes of common interest. I ask you to pray in a special way for that great country, so that, through the cooperation of all, peace, so greatly desired and necessary for a worthy human coexistence, can finally be achieved. And because the human heart, when it looks to Jesus, knows no limits, may it be a prayer that goes further, embracing all those countries where grave conflicts continue.

Marguerite made us aware of efforts to help children who are victims of atrocities and to work for peace. This is both admirable and a summons to take seriously the countless situations of vulnerability experienced by so many persons who have no way to speak out. What you consider a mission has been a seed, a seed that has borne abundant fruit, and today, thanks to that seed, thousands of children can study, grow and enjoy good health. You invested on the future! Thank you! And I am grateful that even now, in exile, you continue to spread a message of peace. You said that everybody who knows you thinks that what you are doing is crazy. Of course, it is the craziness of love for God and our neighbour. We need more of this craziness, illuminated by faith and confidence in God’s providence. Keep working, and may that voice of hope that you heard at the beginning of your adventure and your investment on the future, continue to move your own heart and the hearts of many young people.

Rose, the youngest, gave us a truly moving testimony. She was able to profit from the talent God gave her through sport. Instead of wasting her energy on adverse situations, she found fulfilment in a fruitful life. While I was listening to your story, I thought of the lives of so many young people who need to hear stories like yours. I would like everyone to know that they can discover how wonderful it is to be children of God and what privilege it is to be loved and cherished by him. Rose, I thank you from the heart for your efforts and your commitment to encouraging other young women to go back to school, and for the fact that you pray daily for peace in the young state of South Sudan, which so greatly needs it.

And after hearing these powerful witnesses, which make us think of our own lives and how we respond to situations of need all around us, I would like to thank all those governments that assist refugees, all the governments that help displaced persons and asylum-seekers. For everything done to help these persons in need of protection is a great gesture of solidarity and a recognition of their dignity. For us Christians, it is a priority to go out and meet the outcasts – for they are truly cast out of their homelands – and the marginalized of our world, and to make felt the tender and merciful love of God, who rejects no one and accepts everyone. We Christians are called today to be active players in the revolution of tenderness.

Shortly we will hear the testimony of Bishop Antoine, who lives in Aleppo, a city brought to its knees by war, a place where even the most fundamental rights are treated with contempt and trampled underfoot. Each day the news tells us about the unspeakable suffering caused by the Syrian conflict, by that conflict in our beloved Syria, which has now lasted more than five years. In the midst of so much devastation, it is truly heroic that men and women have remained there in order to offer material and spiritual assistance to those in need. It is admirable too, that you, dear brother Antoine, continue working amid such danger in order to tell us of the tragic situation of the Syrian people. Every one of them is in our hearts and prayers. Let us implore the grace of heartfelt conversion for those responsible for the fate of the world, of that region and for all those who are intervening there.

Dear brothers and sisters, let us not become discouraged in the face of adversity. May the stories, the testimonies we have heard, motivate us and give us new impetus to work ever more closely together. When we return home, may we bring with us a commitment to make daily gestures of peace and reconciliation, to be valiant and faithful witnesses of Christian hope. And as we know, hope does not disappoint us! Thank you!

[01738-EN.02] [Original text: Spanish]

Traduzione in lingua francese

Chers frères et sœurs,

je rends grâce à Dieu pour cette commémoration conjointe des 500 ans de la Réforme, que nous vivons avec un esprit rénové et en étant conscients que l’unité des chrétiens est une priorité, parce que nous reconnaissons que [entre nous] ce qui nous unit est beaucoup plus que ce qui nous sépare. Le chemin entrepris pour y parvenir est déjà un grand don que Dieu nous fait, et grâce à son aide nous sommes ici réunis, luthériens et catholiques, en esprit de communion, pour diriger notre regard vers l’unique Seigneur, Jésus-Christ.

Le dialogue entre nous a permis d’approfondir la compréhension réciproque, de créer la confiance mutuelle et de confirmer le désir de marcher vers la pleine communion. L’un des fruits que ce dialogue a produit est la collaboration entre diverses organisations de la Fédération Luthérienne Mondiale et de l’Église Catholique. Grâce à ce nouveau climat d’entente, aujourd’hui Caritas Internationalis et Lutheran World Federation World Service signeront une déclaration commune d’accords, dans le but de développer et de consolider une culture de collaboration pour la promotion de la dignité humaine et de la justice sociale. Je salue cordialement les membres de deux organisations qui, dans un monde fragmenté par des guerres et des conflits, ont été et sont un exemple lumineux de dévouement et de service du prochain. Je les exhorte à poursuivre le chemin de la coopération.

J’ai écouté attentivement les témoignages concernant la manière dont, parmi de nombreux défis, vous consacrez vos vies quotidiennement à construire un monde qui réponde toujours davantage aux desseins de Dieu, notre Père. Pranita s’est référée à la création. C’est certain, toute la création est une manifestation de l’immense amour de Dieu pour nous; c’est pourquoi, également à travers les dons de la nature, nous pouvons contempler Dieu. Je partage ta consternation en raison des abus qui détériorent notre planète, notre maison commune, et qui ont aussi de graves conséquences sur le climat. Comme tu l’as si bien rappelé, les plus grands impacts retombent souvent sur les personnes les plus vulnérables et ayant moins de ressources, et elles sont forcées à émigrer pour échapper aux effets des changements climatiques. Comme on le dit dans mon pays: ‘‘En fin de compte, ce sont les pauvres qui finissent par payer la grande fête’’. Nous sommes tous responsables de la préservation de la création, et de manière particulière nous les chrétiens. Notre style de vie, nos comportements doivent être cohérents avec notre foi. Nous sommes appelés à cultiver une harmonie avec nous-mêmes et avec les autres, mais aussi avec Dieu et avec l’œuvre de ses mains. Pranita, je t’encourage à poursuivre ton engagement en faveur de notre maison commune. Merci!

Monseigneur Hector Fabío nous a informés du travail commun que Catholiques et Luthériens réalisent en Colombie. C’est une bonne nouvelle de savoir que les chrétiens s’unissent pour donner vie à des processus communautaires et sociaux d’intérêt commun. Je vous demande une prière spéciale pour cette terre merveilleuse afin que, avec la collaboration de tous, elle puisse parvenir finalement à la paix, tant désirée et nécessaire pour une cohabitation humaine digne. Et puisque le cœur chrétien, s’il regarde Jésus, ne connaît pas de limites, que ce soit une prière qui dépasse ce cadre et qui embrasse aussi tous les pays où persistent de graves situations de conflit.

Marguerite a attiré notre attention sur le travail en faveur des enfants victimes de tant d’atrocités et sur l’engagement pour la paix. C’est quelque chose d’admirable et, en même temps, un appel à prendre au sérieux d’innombrables situations de vulnérabilité dont souffrent tant de personnes sans défense, celles qui sont sans voix. Ce que tu considères comme une mission a été une semence, une semence qui a porté des fruits abondants, et aujourd’hui, grâce à cette semence, des milliers d’enfants peuvent étudier, grandir et recouvrer la santé. Tu as misé sur l’avenir! Merci. Et je te remercie du fait que maintenant, même en exil, tu continues de délivrer un message de paix. Tu as dit que tous ceux qui te connaissent pensent que ce que tu fais une folie. Évidemment, c’est la folie de l’amour pour Dieu et pour le prochain! Vivement que cette folie puisse se propager, éclairée par la foi et la confiance dans la Providence! Va de l’avant et que cette voix de l’espérance que tu as entendue au début de ton aventure et de ton pari continue de stimuler ton cœur et le cœur de beaucoup de jeunes!

Rose, la plus jeune, a donné un témoignage vraiment émouvant. Elle a su tirer profit du talent que Dieu lui a donné à travers le sport. Au lieu de gaspiller ses efforts dans des situations négatives, elle les as investis dans une vie féconde. Tandis que j’écoutais ton histoire, me venait à l’esprit la vie de tant de jeunes qui ont besoin de témoignages comme le tien. J’aimerais rappeler que tous peuvent découvrir cette condition merveilleuse d’être enfants de Dieu et le privilège d’être chéris et aimés par lui. Rose, je te remercie du fond du cœur pour tes efforts et ton souci d’encourager d’autres enfants à retourner à l’école et également pour le fait que tu pries tous les jours pour la paix dans le jeune État du Soudan du Sud, qui en a tant besoin.

Et après avoir écouté ces témoignages courageux et qui nous font penser à notre propre vie et à la manière dont nous répondons aux situations de besoin qui nous entourent, je voudrais remercier tous les Gouvernements qui offrent de l’assistance aux réfugiés, tous les Gouvernements qui assistent les personnes déplacées et à celles qui demandent l’asile, car toutes les actions en faveur de ces personnes qui ont besoin de protection représentent un grand geste de solidarité et de reconnaissance de leur dignité. Pour nous chrétiens, c’est une priorité d’aller à la rencontre des personnes rejetées – car elles sont rejetées par leur patrie -et des personnes marginalisées de notre monde, et de rendre palpables la tendresse et l’amour miséricordieux de Dieu, qui n’écarte personne, mais qui accueille tout le monde. À nous chrétiens, il nous est demandé aujourd’hui d’être des protagonistes de la révolution de la tendresse.

Dans quelques instants, nous écouterons le témoignage de l’Évêque Antoine, qui vit à Alep, ville ravagée par la guerre, où l’on méprise et où on foule aux pieds même les droits les plus fondamentaux. Les nouvelles nous rapportent tous les jours l’ineffable souffrance causée par le conflit syrien, par le conflit de la Syrie bien-aimée, qui dure déjà depuis plus de cinq ans. Au milieu de tant de dévastation, il est vraiment héroïque que des hommes et des femmes restent là pour donner l’assistance matérielle et spirituelle à ceux qui sont dans le besoin. Il est également admirable que toi, cher frère Antoine, tu continues de travailler au milieu de tant de dangers pour nous faire part de la situation dramatique des Syriens. Chacun d’eux est dans nos cœurs et dans notre prière. Implorons la grâce de la conversion des cœurs de ceux qui ont la responsabilité de la destinée du monde, de cette région, et de tous ceux qui y interviennent.

Chers frères et sœurs, ne nous laissons pas abattre par les adversités. Que ces récits, ces témoignages nous motivent et nous donnent une impulsion nouvelle pour travailler toujours plus unis. En retournant dans nos maisons, emmenons avec nous l’engagement de réaliser chaque jour un geste de paix et de réconciliation, pour être des témoins courageux et fidèles de l’espérance chrétienne. Et comme nous le savons, l’espérance ne déçoit pas! Merci!

[01738-FR.02] [Texte original: Espagnol]

Traduzione in lingua tedesca

Liebe Brüder und Schwestern,

ich danke Gott für dieses gemeinsame Gedenken des fünfhundertsten Jahrestags der Reformation, das wir mit einer erneuerten Mentalität und in dem Bewusstsein erleben, dass die Einheit unter den Christen eine Priorität ist. Denn wir erkennen, dass unter uns das, was uns eint, viel mehr ist, als das, was uns trennt. Der Weg, den wir unternommen haben, um zur Einheit zu gelangen, ist bereits ein großes Geschenk, das Gott uns macht, und dank seiner Hilfe sind wir heute hier versammelt – Lutheraner und Katholiken – in einem Geist der Gemeinschaft, um unseren Blick auf den einen Herrn Jesus Christus zu richten.

Der Dialog zwischen uns hat ermöglicht, das gegenseitige Verständnis zu vertiefen, wechselseitiges Vertrauen zu schaffen und den Wunsch zu bekräftigen, auf die volle Gemeinschaft zuzugehen. Eine der Früchte, die dieser Dialog hervorgebracht hat, ist die Zusammenarbeit zwischen verschiedenen Organisationen des Lutherischen Weltbunds und der Katholischen Kirche. Dank diesem neuen Klima des Verständnisses werden die Caritas Internationalis und die Lutheran World Federation – World Service eine gemeinsame Erklärung über Vereinbarungen unterzeichnen, deren Ziel es ist, eine Kultur der Zusammenarbeit zur Förderung der Menschenwürde und der sozialen Gerechtigkeit zu entwickeln und zu festigen. Herzlich begrüße ich die Mitglieder beider Organisationen, die in einer durch Kriege und Konflikte zersplitterten Welt ein leuchtendes Beispiel der Hingabe und des Dienstes für den Nächsten waren und sind. Ich ermuntere sie, auf dem Weg der Zusammenarbeit weiterzugehen.

Aufmerksam habe ich die Zeugnisse angehört, wie ihr inmitten vieler Herausforderungen Tag für Tag hingebungsvoll euer Leben dem Aufbau einer Welt widmet, die immer mehr den Plänen Gottes, unseres Vaters, entsprechen soll. Pranita hat von der Schöpfung gesprochen. Es stimmt: Die ganze Schöpfung ist eine Manifestation der unermesslichen Liebe Gottes zu uns; darum können wir auch auf dem Weg über die Gaben der Natur Gott betrachten. Ich teile deine Bestürzung über die Missbräuche, die unserem Planeten, unserem gemeinsamen Haus, schaden und auch ernste Folgen für das Klima hervorrufen. Wie du richtig erwähnt hast, fallen die stärksten Beeinträchtigungen oft auf die Menschen zurück, die am verletzlichsten sind und über weniger Mittel verfügen und daher gezwungen sind auszuwandern, um sich vor den Auswirkungen des Klimawandels zu retten. Wie wir in unserem Land – in meinem Land – sagen: Am Ende hört das große Fest damit auf, dass die Armen die Zeche bezahlen. Alle sind wir verantwortlich für die Bewahrung der Schöpfung, und in besonderer Weise wir Christen. Unser Lebensstil und unser Verhalten müssen mit unserem Glauben übereinstimmen. Wir sind berufen, für eine Harmonie mit uns selbst und mit den anderen, aber auch mit Gott und dem Werk seiner Hände zu sorgen. Pranita, ich ermutige dich, mit deinem Engagement für unser gemeinsames Haus fortzufahren. Danke!

Prälat Héctor Fabio Henao hat uns über die gemeinsame Arbeit informiert, die Katholiken und Lutheraner in Kolumbien vollbringen. Es ist eine gute Nachricht, zu erfahren, dass die Christen sich zusammentun, um gemeinnützige kommunale und soziale Prozesse ins Leben zu rufen. Ich bitte euch um ein besonderes Gebet für dieses wunderbare Land, damit unter Mitwirkung aller endlich der so ersehnte und für ein würdiges menschliches Zusammenleben so notwendige Friede erreicht werden kann. Und weil das Herz des Christen, wenn es auf Jesus schaut, keine Grenzen kennt: Deshalb möge das Gebet noch darüber hinaus gehen und all die Länder mit einschließen, in denen schwere Konfliktsituationen fortdauern.

Marguerite hat uns auf die Arbeit für Kinder aufmerksam gemacht, die Opfer vieler Grausamkeiten sind, und auf den Einsatz für den Frieden. Es ist etwas Bewundernswertes und zugleich ein Aufruf, zahllose Situationen der Verletzlichkeit ernst zu nehmen, unter denen viele wehrlose Menschen – jene, die keine Stimme haben – leiden. Was du als eine Sendung betrachtest, ist ein Same gewesen, ein Same, der reichlich Frucht gebracht hat, und dank diesem Samen können heute Tausende Kinder lernen, heranwachsen und die Gesundheit wiedererlangen. Du hast auf die Zukunft gesetzt. Danke. Ich danke dir dafür, dass du jetzt sogar im Exil weiter eine Friedensbotschaft vermittelst. Du hast gesagt, dass alle, die dich kennen, meinen, dass das, was du tust, ein Irrsinn ist. Freilich, es ist der Irrsinn der Gottes- und der Nächstenliebe. Könnte man doch nur diesen vom Glauben und vom Vertrauen auf die göttliche Vorsehung erleuchteten Irrsinn verbreiten! Mach weiter, und möge diese Stimme der Hoffnung, die du zu Beginn deines Abenteuers und deines beherzten Einsatzes gehört hast, weiter dein Herz und das Herz vieler junger Menschen ermutigen!

Rose, die Jüngste, hat ein wirklich bewegendes Zeugnis gegeben. Sie hat es verstanden, aus dem Talent, das Gott ihr geschenkt hat, durch den Sport einen Nutzen zu ziehen. Anstatt ihre Kräfte in widrigen Situationen zu vergeuden, hat sie sie für ein gehaltvolles Leben eingesetzt. Während ich deine Geschichte anhörte, kam mir das Leben vieler Jugendlicher in den Sinn, die Zeugnisse wie das deine brauchen. Ich würde gerne daran erinnern, dass alle diesen wunderbaren Umstand, Kinder Gottes zu sein, und das Privileg, von ihm gewollt und geliebt zu sein, entdecken können. Rose, ich danke dir von Herzen für deine Bemühungen und deine Fürsorge, um andere Mädchen zu ermutigen, in die Schule zurückzukehren, und auch dafür, dass du alle Tage für den Frieden in dem jungen Staat Süd Sudan betest, der dieses Friedens so sehr bedarf.

Nachdem ich diese mutigen Zeugnisse gehört habe, die uns an unser eigenes Leben denken lassen und daran, wie ich auf Notsituationen reagiere, die es in unserer Nähe gibt, möchte ich allen Regierungen danken, die den Flüchtlingen helfen; allen Regierungen, die den Vertriebenen und den Asylsuchenden beistehen, denn alle Taten zugunsten dieser Schutzbedürftigen sind eine wichtige Geste der Solidarität und der Anerkennung ihrer Würde. Für uns Christen ist es eine Priorität, den Ausgeschlossenen – weil sie aus ihrer Heimat ausgeschlossen sind – und an den Rand Gedrängten unserer Welt entgegenzugehen und die Zärtlichkeit und die barmherzige Liebe Gottes, der niemanden ausschließt, sondern alle aufnimmt, spürbar zu machen. Von uns Christen wird heute verlangt, die Revolution der Zärtlichkeit in Gang zu bringen.

Gleich werden wir das Zeugnis von Bischof Antoine hören, der in Aleppo lebt, der vom Krieg ausgezehrten Stadt, wo sogar die grundlegendsten Rechte missachtet und mit Füßen getreten werden. Die Nachrichten sprechen uns täglich von dem unbeschreiblichen Leiden, das durch den syrischen Konflikt, jenen Konflikt im geliebten Syrien, verursacht wird, der schon über fünf Jahre andauert. Inmitten von so viel Zerstörung ist es wirklich heldenhaft, dass dort Männer und Frauen ausharren, um Notleidenden materiellen und geistlichen Beistand zu bieten. Es ist auch bewundernswert, dass du, lieber Bruder Antoine, inmitten so vieler Gefahren weiterarbeitest, um uns von der dramatischen Situation der Syrer zu berichten. Jeder Einzelne von ihnen hat einen Platz in unserem Herzen und in unserem Gebet. Lasst uns die Gnade der Bekehrung der Herzen derer erflehen, die für die Belange der Welt wie für die Belange dieser Region und der in ihr operierenden Kräfte die Verantwortung tragen!

Liebe Brüder und Schwestern, lassen wir uns von den Widrigkeiten nicht niederdrücken! Mögen diese Geschichten uns motivieren und uns neuen Antrieb geben, immer mehr vereint zu arbeiten. Wenn wir nach Hause zurückkehren, lasst uns das Engagement mitnehmen, jeden Tag eine Geste des Friedens und der Versöhnung zu vollbringen, um mutige und ehrliche Zeugen der christlichen Hoffnung zu sein! Und wie wir wissen: Die Hoffnung lässt nicht zugrunde gehen. Danke!

[01738-DE.02] [Originalsprache: Spanisch]

Traduzione in lingua portoghese

 

Queridos irmãos e irmãs!

Dou graças a Deus por esta comemoração conjunta dos quinhentos anos da Reforma, que estamos a viver com espírito renovado e conscientes de que a unidade entre os cristãos é uma prioridade, porque reconhecemos que, entre nós, é muito mais o que nos une do que aquilo que nos separa. O caminho empreendido para a alcançar já é um grande dom que Deus nos concede e, graças à sua ajuda, estamos reunidos aqui hoje, luteranos e católicos, em espírito de comunhão, para dirigir o nosso olhar ao único Senhor, Jesus Cristo.

O diálogo entre nós permitiu aprofundar a compreensão mútua, gerar confiança recíproca e confirmar o desejo de caminhar para a plena comunhão. Um dos frutos produzidos por este diálogo é a colaboração entre distintas organizações da Federação Luterana Mundial e da Igreja Católica. Hoje, graças a este novo clima de compreensão, Caritas Internationalis e Lutheran World Federation World Service assinarão uma declaração comum de acordos que visam desenvolver e consolidar uma cultura de colaboração para a promoção da dignidade humana e da justiça social. Saúdo cordialmente os membros de ambas as organizações que, num mundo dividido por guerras e conflitos, foram e são um exemplo luminoso de dedicação e serviço ao próximo. Exorto-vos a prosseguir pelo caminho da cooperação.

Ouvi atentamente os testemunhos de como, no meio de tantos desafios, dia após dia dedicam a vida a construir um mundo que corresponda cada vez mais aos desígnios de Deus, nosso Pai. Pranita referiu-se à criação. É verdade que toda a criação é uma manifestação do amor imenso de Deus para connosco; por isso podemos também contemplar a Deus por meio dos dons da natureza. Compartilho a tua consternação pelos abusos que danificam o nosso planeta, a nossa casa comum, com graves consequências também sobre o clima. Como justamente recordaste, os maiores impactos recaem frequentemente sobre as pessoas mais vulneráveis e com menos recursos, que se veem forçadas a emigrar para se salvar dos efeitos das mudanças climáticas. Como dizemos na nossa terra, na minha terra: «No fim quem acaba por pagar a festa grande são os pobres». Todos somos responsáveis pela salvaguarda da criação, e de modo particular nós cristãos. O nosso estilo de vida, os nossos comportamentos devem ser coerentes com a nossa fé. Somos chamados a cultivar uma harmonia com nós mesmos e com os outros, mas também com Deus e com a obra das suas mãos. Pranita, eu te encorajo a continuares no teu compromisso a favor da nossa casa comum. Obrigado!

Mons. Héctor Fabio informou-nos sobre o trabalho conjunto que católicos e luteranos realizam na Colômbia. É uma boa notícia saber que os cristãos se unem para dar vida a processos comunitários e sociais de interesse comum. Peço-vos uma oração especial por aquela terra maravilhosa para que, com a colaboração de todos, se possa chegar finalmente à paz, tão desejada e necessária para uma digna convivência humana. E dado que o coração cristão, quando põe os olhos em Jesus, não conhece limites, que seja uma oração que vá mais longe e abrace também a todos os países onde perduram graves situações de conflito.

Marguerite chamou a nossa atenção para o trabalho em prol das crianças vítimas de tantas atrocidades e para o compromisso a favor da paz. É algo admirável e, simultaneamente, um apelo para tomar a sério inúmeras situações de vulnerabilidade que padecem tantas pessoas indefesas, aquelas que não têm voz. Aquilo que tu consideras como uma missão, foi uma semente, uma semente que produziu frutos abundantes, e hoje, graças a esta semente, milhares de crianças podem estudar, crescer e recuperar a saúde. Apostaste no futuro! Obrigado. E agradeço-te pelo facto de agora, mesmo no exílio, continuares a comunicar uma mensagem de paz. Disseste que, todos os que te conhecem, pensam que aquilo que fazes é uma loucura. Sim, é a loucura do amor a Deus e ao próximo! Quem dera que esta loucura pudesse propagar-se, iluminada pela fé e a confiança na Providência! Segue em frente; e possa aquela voz de esperança, que ouviste no início da tua aventura e da tua aposta, continuar a estimular o teu coração e o coração de muitos jovens.

Rose, a mais jovem, ofereceu um testemunho verdadeiramente comovente. Soube tirar proveito do talento que Deus lhe deu através do desporto. Em vez de malbaratar as suas forças em situações adversas, empregou-as numa vida fecunda. Enquanto ouvia a tua história, vinha-me à mente a vida de tantos jovens que precisam de testemunhos como o teu. Gostaria de lembrar que todos podem descobrir esta condição maravilhosa de ser filhos de Deus e o privilégio de ser queridos e amados por Ele. Rose, de coração te agradeço pelos teus esforços e cuidados para animar outras meninas a regressar à escola e também pelas orações que rezas todos os dias pela paz no jovem Estado do Sudão do Sul que tanto precisa dela.

E depois de ter ouvido estes testemunhos desafiadores, que nos fazem pensar na nossa vida e no modo como respondemos às situações de necessidade que existem ao nosso lado, quero agradecer a todos os governos que prestam assistência aos refugiados, a todos os governos que prestam assistência aos deslocados e àqueles que pedem asilo, porque cada ação em favor destas pessoas que precisam de proteção constitui um grande gesto de solidariedade e reconhecimento da sua dignidade. Para nós, cristãos, é uma prioridade sair ao encontro dos descartados – porque são descartados pela sua pátria – e marginalizados do nosso mundo, tornando palpável a ternura e o amor misericordioso de Deus, que não descarta ninguém, mas acolhe a todos. Hoje pede-se-nos, a nós cristãos, que sejamos protagonistas da revolução da ternura.

Daqui a pouco ouviremos o testemunho do Bispo D. Antoine, que vive em Alepo, cidade exausta pela guerra, onde se desprezam e espezinham até mesmo os direitos mais fundamentais. As notícias referem-nos diariamente o sofrimento indescritível causado pelo conflito sírio, pelo conflito da Síria amada, que dura já há mais de cinco anos. No meio de tanta devastação, é verdadeiramente heroica a permanência lá de homens e mulheres para prestar assistência material e espiritual aos necessitados. E é admirável também que tu, querido irmão Antoine, continues a trabalhar no meio de tantos perigos para nos contares a dramática situação dos sírios. Cada um deles está presente no nosso coração e na nossa oração. Imploremos a graça da conversão dos corações de quantos têm a responsabilidade dos destinos do mundo, daquela região e de todos aqueles que nela intervêm.

Queridos irmãos e irmãs, não nos deixemos abater pelas adversidades. Que estas histórias, estes testemunhos nos estimulem e deem novo impulso para trabalharmos cada vez mais unidos. Quando voltarmos às nossas casas, levemos o compromisso de realizar cada dia um gesto de paz e reconciliação para sermos testemunhas corajosas e fiéis de esperança cristã. E, como sabemos, a esperança não desilude! Obrigado!

[01738-PO.02] [Texto original: Espanhol]

 

Incontro con le Delegazioni Ecumeniche presso la Malmö Arena

Al termine dell’Evento Ecumenico, dopo aver benedetto i presenti, Papa Francesco, insieme al Vescovo Munib Yunan, Presidente della LWF, al Rev. Martin Junge, Segretario Generale della LWF, ed al Card. Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consiglio per la Promozione dell’Unità dei Cristiani, si è recato nella “Green Room” della Malmö Arena, per incontrare e salutare individualmente i 30 Capi delle delegazioni cristiane.

Infine, dopo essersi congedato dal Primo Ministro di Svezia Stefan Löfven, il Santo Padre ha fatto ritorno in auto alla Residenza Papale a Igelösa.

[01747-IT.01]

[B0784-XX.02]