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Audiencia a los estudiantes de la Escuela de Periodismo de Alemania, 09.11.2018

A las 12.30 de esta mañana, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a un grupo de estudiantes de la Escuela de Periodismo de Alemania.

A continuación publicamos el discurso que el Papa ha dirigido a los presentes en el encuentro:

Discurso del Santo Padre

Una cordial bienvenida a todos vosotros, que de varias formas, estáis vinculados al Instituto para la promoción de las nuevas generaciones publicistas. Agradezco a los directores Bernhard Remmers y Fra Helmut Rakowski O.F.M.Cap. sus palabras de saludo.

Hace cincuenta años, después del Concilio Vaticano II, se fundó la escuela periodística de la Iglesia católica en Alemania, con la intención de hacerse cargo de las personas que trabajan en los medios de comunicación. Desde entonces, vuestro Instituto forma periodistas calificados que trabajan como cristianos en la sociedad. Aquí me gustaría dar las gracias de todo corazón a todos los responsables, estudiantes, ex alumnos, amigos y simpatizantes por este compromiso. Alemania puede considerarse afortunada de tener muchos graduados del  Instituto entre sus periodistas, es decir, tanto en los medios seculares como en los eclesiales.

Como periodistas cristianos os caracterizáis por vuestra actitud positiva hacia la persona y por vuestra ética profesional. Vosotros no solo hacéis un trabajo, sino que cumplís una tarea y un compromiso. ¡Qué fácil es, sin embargo, dejarse llevar por una opinión común, por un derrotismo y por un pesimismo que paralizan y ciegan! "A causa de ese acostumbrarnos ya no nos enfrentamos al mal y permitimos que las cosas «sean lo que son», o lo que algunos han decidido que sean." (Exhortación apostólica Gaudete et exsultate, 137). Pidamos la parresia, pidamos la franqueza que viene del Espíritu Santo y que nos ayuda a confiar en la verdad de Cristo que nos hace libres. Vayamos más allá del muro de la tristeza y de la resignación y ayudemos a las personas a abrir los ojos y los oídos y, sobre todo, el corazón para que sean custodios los unos de los otros y para que se den cuenta de que son hijos e hijas del único Padre.

Gracias porque como periodistas miráis a la gente y llamáis injusticia a lo que es injusticia. Gracias porque también habláis de las cosas bellas que quizás no acaben muchas veces en portada, pero que ponen a las personas en el centro. Gracias porque con vuestro estilo cristiano acompañáis el trabajo de la Iglesia. Os deseo que sigáis haciendo un periodismo de personas y para las personas. Y por favor no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.