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Audiencia general , 04.10.2017

Catequesis del Santo Padre

Anuncio de la reunión pre-sinodal de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

Saludos en las diversas lenguas

La audiencia general ha tenido lugar esta mañana a las 9,40 en la Plaza de San Pedro donde el Santo Padre Francisco ha encontrado  a los grupos de peregrinos y fieles procedentes de Italia y de todos los lugares del mundo.

En su discurso, el  Papa, ha hablado del tema: “Misioneros de esperanza hoy”.

Después de resumir su catequesis en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes.

La audiencia general ha terminado con el canto del  Pater Noster  y la  bendición apostólica.

 

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En esta catequesis quiero hablar sobre el tema de "Misioneros de esperanza hoy". Me alegro de hacerlo a principios del mes  octubre, que en la Iglesia está dedicado especialmente a la misión, y también en la fiesta de San Francisco de Asís, que fue un gran misionero de  esperanza.

Efectivamente, el cristiano no es un profeta de desgracias. Nosotros no somos profetas de desgracias. La esencia de su anuncio es lo contrario, es lo contrario de la desgracia: es Jesús, muerto por amor, y que Dios ha resucitado en la mañana de Pascua. Y este es el núcleo de la fe cristiana. Si los Evangelios acabasen con  la sepultura  de Jesús, la historia de este profeta se sumaría a las muchas biografías de personajes heroicos que dieron la vida por un ideal. El Evangelio sería entonces un libro edificante, también consolador, pero no sería un anuncio de esperanza.


Pero los Evangelios no se acaban con el Viernes Santo, van más allá; y es precisamente este fragmento ulterior el que transforma nuestras vidas. Los discípulos de Jesús estaban abatidos ese sábado después de la crucifixión; la piedra que rodó en la puerta del sepulcro  había cerrado también  los tres años de entusiasmo que vivieron con el Maestro de Nazaret. Parecía que todo hubiese terminado, y algunos, decepcionados y asustados, ya se estaban yendo de Jerusalén.


¡Pero Jesús resurge! Este hecho inesperado cambia  y subvierte las mentes y los corazones de los discípulos. Porque Jesús no resurge solo para sí mismo, como si su renacer  fuera una prerrogativa que guardar con celo: si asciende al Padre es porque quiere que de su resurrección sea partícipe todo ser humano, y eleve a las alturas a toda criatura. Y en el día de Pentecostés los discípulos son transformados por el aliento del Espíritu Santo. No tendrán solamente una buena noticia para llevar a todos, sino que  ellos mismos serán diferentes de cómo eran antes, como nacidos a una nueva vida. La resurrección de Jesús nos transforma con la fuerza del Espíritu Santo. Jesús está vivo, está vivo entre nosotros, vive y tiene la fuerza de transformar.


¡Qué hermoso es pensar que se es anunciador de la resurrección de Jesús no sólo con palabras sino con  los hechos y  el testimonio de la vida! Jesús no quiere discípulos solamente capaces  de repetir fórmulas aprendidas de memoria. Quiere testigos: personas que propagan  esperanza con su manera de acoger, de sonreír, de amar. Sobre todo de amar: porque la fuerza de la resurrección hace que los cristianos puedan amar aun cuando el amor parece haber perdido sus razones. Hay un "algo más" que habita la existencia cristiana, y que no se explica simplemente con la fuerza de ánimo o con un mayor optimismo. La fe, la esperanza no son solamente optimismo; son otra cosa, son más. Es como si los creyentes fueran personas con un "trozo de cielo" más sobre sus cabezas. Es hermoso: somos personas con un trozo de cielo más sobre la cabeza,  acompañados por una presencia que alguno ni siquiera puede adivinar.


Por lo tanto, la tarea de los cristianos en este mundo es abrir espacios de salvación, como células de regeneración capaces de devolver la linfa a lo que parecía perdido para siempre. Cuando el cielo está nublado, es una bendición el que sabe hablar del sol. El verdadero cristiano es así: no quejumbroso  y enfadado, sino convencido, por la fuerza de la resurrección, de que ningún mal es infinito, ninguna noche es interminable, ningún hombre está definitivamente equivocado, ningún odio es invencible por el amor.


Ciertamente, alguna vez  los discípulos  pagarán muy cara  esta esperanza que les ha dado Jesús.  Pensemos en los muchos cristianos que no han abandonado a su pueblo cuando ha llegado la hora de la persecución. Permanecieron allí, donde incluso el mañana era incierto, donde no se podían hacer proyectos,  permanecieron esperando a Dios. Y pensemos en nuestros hermanos, en nuestras hermanas de Oriente Medio que dan testimonio de esperanza y ofrecen también su vida por este testimonio. ¡Estos son verdaderos cristianos! ¡Estos llevan el cielo en el corazón, miran más allá, siempre más allá!. Quien ha tenido la gracia de abrazar la resurrección de Jesús todavía puede esperar en lo inesperado. Los mártires de todos los tiempos, con su fidelidad a Cristo, dicen que la injusticia no es la última palabra en la vida. En Cristo resucitado podemos seguir esperando. Los hombres y las  mujeres que tienen un "por qué" vivir resisten más que los otros en tiempos de desgracias. Pero quien tiene a Cristo a su lado realmente ya no teme nada. Y por esta razón, los cristianos, los verdaderos cristianos, nunca son hombres fáciles y complacientes. Su mansedumbre no debe confundirse con un sentido de inseguridad y de pasividad. San Pablo alienta a Timoteo a  sufrir por el evangelio y dice así: "Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y prudencia" (2 T 1,7). Caídos, siempre se levantan.


Por eso, queridos hermanos y hermanas,  el cristiano es un misionero de la esperanza. No por su mérito, sino gracias a Jesús, el grano de trigo que, caído en la tierra, ha muerto y ha dado mucho fruto (Jn 12,24).

 

Anuncio de la reunión pre-sinodal de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

Quiero anunciar que del 19 al 24 de marzo de 2018, la Secretaría General del Sínodo de los Obispos convoca una reunión pre-sinodal para invitar a jóvenes de diferentes partes del mundo: jóvenes católicos y jóvenes de diferentes confesiones cristianas y de otras religiones o no creyentes.
Esta iniciativa forma parte del proceso de preparación de la próxima Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional" en octubre de 2018. Con este camino, la Iglesia quiere ponerse a la escucha de la voz, la sensibilidad, la  fe y también las dudas y críticas de los jóvenes. –tenemos que escuchar a los jóvenes-. Para ello, las conclusiones de la reunión de marzo serán transmitidas a los Padres sinodales.

 

Saludos en las diversas lenguas

 

Saludos en francés


Me alegra dar  la  bienvenida a los peregrinos de lengua francesa, especialmente al grupo de la diócesis de Aviñón, con el arzobispo Jean-Pierre Cattenoz, además de a los  peregrinos de Francia y Suiza. ¡Que en esta fiesta de San Francisco de Asís, el Señor os haga verdaderos "misioneros de esperanza" entre vuestros hermanos y hermanas! ¡Que Dios os bendiga!

Saludos en inglés


Saludo a los peregrinos de lengua inglesa presentes en la audiencia de hoy, especialmente los de Inglaterra, Escocia, Dinamarca, Nigeria, Australia, Indonesia, Nueva Zelanda, China y los Estados Unidos de América. Dirijo un saludo especial a los nuevos alumnos del Pontificio Colegio Beda, asegurándoles  mi cercanía espiritual en el comienzo de sus estudios para el sacerdocio. Sobre todos vosotros y sobre vuestras familias, invoco la alegría y la paz de nuestro Señor Jesucristo.

Saludos en alemán


Dirijo un cordial saludo a todos los peregrinos de lengua alemana, especialmente a los fieles de la parroquia de Santa María en Cloppenburg-Bethen y  a los estudiantes del  Franziskanergymnasium Kreuzburg. Os deseo una buena estancia en Roma y os bendigo de todo corazón.

Saludos en español


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a los provenientes de España y América Latina. Pidamos a Jesús, por intercesión de la Virgen María y de san Francisco de Asís, que sepamos difundir siempre a nuestro alrededor semillas de esperanza y de amor. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

 Saludos en portugués


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua portuguesa, especialmente a los miembros de la congregación "Ressurreição do Senhor de Jardim", aquí reunidos, impulsados por el deseo de afirmar y consolidar su fe y su compromiso con Jesucristo. ¡Que el Señor os llene de gozo y que el Espíritu Santo ilumine las decisiones de vuestra vida y que podáis ser fieles a la voluntad del Padre Celestial. Rezad por mí; no os faltará ni mi oración ni la bendición de Dios.

Saludos en árabe


Saludo cordialmente a los peregrinos de la lengua árabe, en particular, a la delegación llegada de  Egipto, para la bendición del icono que representa la huida a Egipto de la Sagrada Familia para  escapar de la opresión y la injusticia del  rey  Herodes. Recuerdo con afecto mi visita apostólica a vuestra tierra buena y a pueblo generoso; tierra en la que vivieron San José, la Virgen María, el Niño Jesús y muchos profetas; tierra bendecida  a través de los siglos por la preciosa sangre de los mártires y los justos; tierra de convivencia y hospitalidad; tierra de encuentro, historia y civilización. ¡El Señor os bendiga a todos y proteja vuestro país, Oriente Medio y el mundo entero de todo mal y de todo terrorismo y del maligno!


Saludos en polaco

Saludo cordialmente a los peregrinos polacos el día de la fiesta de San Francisco de Asís. Quiero recordar que hace 100 años en Fátima, en cada una de las seis apariciones, la Virgen decía: "Me gustaría que todos los días rezaseis el Rosario." Respondiendo a su petición, recemos juntos por la Iglesia, por la Sede de Pedro y por las intenciones del mundo entero. Pidamos perdón por los pecados. Oremos por la conversión de los que dudan, por los que niegan a Dios y por las almas del purgatorio. ¡A todos vosotros, que rezáis el  Rosario, os bendigo de todo corazón!


Saludos en italiano


Doy una cordial bienvenida a los peregrinos  de lengua italiana.


Me alegra recibir a los participantes en el Capítulo General de la Sociedad de María (Padre Maristas) y a las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, reunidos en Conferencia General.  Os animo a promover vuestro carisma con un espíritu de servicio y lealtad a la Iglesia.
Saludo cordialmente a la Comisión de la Familia  del Trivéneto, acompañada por el obispo de Verona, monseñor Giuseppe Zenti; a los grupos parroquiales; a  los jóvenes de la comunidad del Inmaculado Corazón de María de Pescara; a los miembros de las asociaciones de la YMCA, que se ocupan de las  problemáticas que más afligen a los jóvenes; a la Asociación de los Niños Hemopáticos  y a la Coordinación Ambiental de Anagni.


Por último, un pensamiento afectuoso para los jóvenes, enfermos y recién casados. Hoy celebramos la fiesta de San Francisco de Asís.   Que su ejemplo de vida fortalezca en cada uno de vosotros, queridos jóvenes, la atención hacia la creación; que os sostenga, queridos enfermos aliviando vuestras fatigas  diarias; y  a vosotros, queridos recién casados, os ayude a construir vuestra familia sobre  el amor caritativo.